EL OCCIDENTE POSMODERNO: ¿UN MUNDO FELIZ?


Hace un tiempo redacté un artículo en el que recogía extensamente las notorias semejanzas que existen entre la obra de George Orwell, 1984, y nuestra propia época (Leer artículo sobre 1984) Continuando por esta senda, me gustaría repetir el ejercicio con la otra gran distopía de la literatura universal: Un Mundo feliz (1932), de Aldous Huxley.
Esta otra novela, si bien es menos oscura que la creada por Orwell, ha reflejado como pocas un futuro al que puede que lleguemos más pronto que tarde ¿O tal vez hemos llegado ya?
No deja de ser curioso como Huxley ya en los años treinta del siglo pasado fue capaz de discernir con bastante acierto como sería un mundo regido por los principios proclamados por la Nueva izquierda en Mayo del 68. Entre aquellas manifestaciones de la capital francesa y la publicación de la novela distan 36 años, y sin embargo el autor fue capaz de realizar unas predicciones certeras, lo que demuestra que nuestro actual sistema filosófico-cultural posee hondas raíces históricas, y no es un ‘’accidente” en la historia. A lo largo del artículo iremos desengranando en profundidad las citadas relaciones entre aquellas corrientes que se dieron cita en París y los elementos característicos del sistema descrito en la novela.
El autor no solo destaca por sus ‘’habilidades proféticas’’, sino que también lleva a cabo una interesante reflexión en torno a la misma naturaleza del hombre: ¿Podemos llegar a abandonar aquellos elementos que nos definen como seres humanos? En ello estamos, en la rebelión del hombre contra sí mismo planteada en la Posmodernidad. Precisamente Un Mundo feliz refleja un futuro escenario en el que esa revolución ha sido llevada a término hasta sus últimas consecuencias.
Teniendo en cuenta todo lo dicho, y a la luz de la grave crisis que sufren gran parte de las estructuras tradicionales que han sostenido históricamente el mundo occidental, merece la pena releer esta novela y comprobar hasta qué punto nos encontramos ya viviendo en un mundo feliz.


Unas notas sobre el prólogo del autor
Antes de profundizar en la novela como tal, conviene detenerse en el prólogo, donde el autor realiza una serie de comentarios a posteriori sobre su obra, años después de haberla publicado, y da unas cuantas pinceladas muy interesantes sobre cuáles serán las bases del futuro del género humano. 
El gran acierto de Huxley sobre Orwell, es el de predecir un futuro en el cual el poder no se impone a través de una presión asfixiante, sino por mecanismos mucho más sutiles que, en definitiva, son más fácilmente asumibles por la población afectada.
Apunta, en primer lugar, a que la revolución del futuro- La que estaría en marcha en nuestros días- será de carácter espiritual, y no material ni política: Se efectuara sobre las mentes de la gente, y no tanto sobre unos sistemas políticos, económicos o sociales que son, en definitiva, dependientes de éstas.
>>Esta revolución realmente revolucionaria deberá lograrse, no en el mundo externo, sino en las almas y en la carne de los seres humanos << (Prólogo, página 6)

Esta revolución, o mejor dicho, revoluciones, que estamos viviendo, son, en definitiva, las planteadas por los movimientos contra-culturales que encabezaron Mayo del 68 tal y como ya he comentado en la introducción. 
Habrá notado el lector que hablo en plural, revoluciones, ya que se puede hablar de varias ejecutadas de manera simultánea: La feminista, la internacionalista, homosexualista, revolución sexual, animalista, revolución moral, …
Este “programa de demoliciones” controlado precisa, a pesar de todo, de una estructura de poder para poder llevarlo a cabo. De hecho, la magnitud de la tarea es tal, que este poder ha de ser necesariamente cercano al totalitarismo: No puede ejecutarse la destrucción de todas las bases culturales, filosóficas y religiosas sobre las que se ha desarrollado la historia de Occidente durante milenios, sin el uso de los mayores instrumentos de control social utilizados en toda la Historia.
Sin embargo, este totalitarismo ha de ser, al menos para una gran parte de la población, imperceptible para poder ser admitido. Se establece así la contradicción entre el imperio de una élite con poder sin parangón, y la aparente imperceptibilidad de dicho poder.
Dejemos que sea el propio Huxley el que nos explique la naturaleza de los totalitarismos del futuro:
>> Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los Ministerios de Propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela. << (Prólogo página 8)

Estas palabras son realmente proféticas si atendemos a la situación que se vive en Occidente: Los enormes instrumentos a través de los cuales se propagada la cultura, ya sea sistemas educativos, prensa, publicaciones, medios de comunicación … poseen una serie de filtros a través de los cuales la información es convenientemente cribada. La consolidación de este monopolio informativo ha ido unido a un progresivo recorte de libertades que, a excepción de a unos pocos, no ha preocupado lo más mínimo.
Por si esto fuera poco, el actual sistema no solo disfruta de una aceptación pasiva de la población (Aunque cada vez menor), sino que ha logrado dotarse de una suerte de movimientos militantes que llevan a cabo la tarea de su salvaguarda de manera totalmente voluntaria y fervorosa. Pensemos, por ejemplo, en los “justicieros sociales” de las redes sociales, los movimientos feministas y demás guardianes de lo políticamente correcto, funcionando como auténticos cuerpos de voluntarios.
>>El amor a la servidumbre sólo puede lograrse como resultado de una revolución profunda, personal, en las mentes y los cuerpos humanos. << (Prólogo página 9)
Junto a estas palabras sobre la ‘’revolución del futuro’’, Huxley nos habla también de la liberalización sexual, aspecto que gozará de una tremenda importancia en la novela como luego veremos. Sirva esta cita del autor en el prólogo como introducción a este aspecto:
>>A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad << (Prólogo página 9)
¿Existe una mejor descripción de la Revolución sexual ejecutada a cabo en nuestro tiempo?

En fin, dejemos el prólogo y vayamos ya a analizar la obra en cuestión. Debe tenerse en cuenta que el artículo, buscando facilitar la comprensión del mismo, quedará divido en temas concretos dentro de la novela, y no se seguirá el avance lineal de la historia por capítulos.
Recordarles también que es conveniente haber leído la novela antes de manejar este análisis, por lo cual dejo aquí un enlace a la versión gratuita en PDF.
Sin más, comencemos.

1) Estabilidad y consumo: Pilares del sistema
Estas son los dos pilares sobre los que se sostiene todo el sistema en Un Mundo feliz. Todas las acciones emprendidas desde las élites buscan, en definitiva, alcanzar estos dos objetivos.
A través de una serie de resortes en los que luego profundizaremos, se ha logrado una
estabilidad social prácticamente absoluta: No hay conflictos de ningún tipo.
De igual modo, la vida de los ciudadanos se basa en un continuo consumo de bienes materiales, sustentado sobre una economía industrial de producción en masa.
La entrada de todo individuo en la vorágine consumista aparece reflejada en la novela tomando como ejemplo los juguetes:
>>Imaginen la locura que representa permitir que la gente se entregue a juegos complicados que en nada aumentan el consumo. Pura locura. Actualmente los Interventores no aprueban ningún nuevo juego, a menos que pueda demostrarse que exige cuando menos tantos aparatos como el más complicado de los juegos ya existentes. << (Página 30)

Los principios de estabilidad y consumo, además del ejemplo de los juguetes, son perfectamente identificables en nuestra época:
En lo que respecta a la estabilidad, sucesos que en otro tiempo habrían hecho que las calles literalmente ardiesen, pasan hoy desapercibidos. Acciones escandalosas puede que sirvan para abrir uno o dos telediarios, pero unas semanas después, cuando una nueva marea de información
banal sea conducida a todos los hogares a través de los medios de masas, aquellos hechos que en su día llegaron a escandalizar a la ciudanía, quedarán sumergidos en el olvido.
La conflictividad social no debe entenderse como positiva, evidentemente, pero tampoco considero un rasgo de una sociedad sana, el estado de sopor que afecta a la mayoría de países occidentales, y que permite a una serie de grupos actuar con la más absoluta de las impunidades.
La estabilidad social, tanto en la ficción literaria como en nuestro mundo, ha sido lograda casi por entero.
En la cuestión del consumo, también debemos señalar un nuevo acierto para Huxley: La concepción general del ciudadano medio occidental es la de ser un mero trabajador y consumidor. El hombre ha dejado de poseer una naturaleza sagrada, establecida por pensadores y teólogos desde incluso antes del advenimiento del Cristianismo,
para pasar a ser una mera cifra dentro de la Globalización. Los movimientos centrados en la identidad, que tanto predicamento están teniendo en Europa, son por lo general una respuesta a esta situación: Cada vez son más las personas que se niegan a ser una simple pieza intercambiable dentro de un sistema global ajeno a la naturaleza humana y a los marcos de identidad tradicionales.

La importancia del consumo en la novela llega a tener una importancia tal, que alcanza la categoría de religión: La Divinidad no será otro que Henry Ford, el ideólogo de la cadena de montaje, que, en definitiva, permitió la producción en masa, ingenio
sin el que habría sido imposible el establecimiento del consumo masivo de bienes. Ford, en la obra, ha sustituido a la figura de Jesucristo, datándose incluso las fechas a partir de él o sustituyendo las cruces por la letra T, en honor al modelo T patentado por este empresario.
En definitiva, podemos decir que el objetivo básico es buscar la estabilidad social y, lograda ésta, entregar la vida al consumo desaforado de bienes materiales.
¿No es acaso ésta la esencia de nuestro propio tiempo?

2) Familia y Estado
Una de las características más llamativas de la novela, es la desaparición de la familia como institución humana, y la ‘’creación’’ y educación de los bebés por parte de instituciones estatales: Los infantes son diseñados en laboratorios, determinados biológicamente desde su nacimiento, y criados hasta llegar a la adultez en centros públicos de ‘’educación’’.
No sin cierto escándalo, uno de los trabajadores de estos centros de creación y educación de seres humanos, comenta a unos visitantes:
>>Porque deben ustedes recordar que en aquellos tiempos de burda reproducción vivípara, los niños eran criados siempre con sus padres y no en los Centros de Condicionamiento del Estado. << (Página 26)

La explicación del por qué ha desaparecido la familia como institución, o mejor dicho, por qué ha sido prohibida, es tremendamente curiosa: Un Mundo feliz fue publicado por primera vez en 1932, pero Huxley, ya en esta época, va a hacer mención a uno de los padres filosóficos de la Posmodernidad: Sigmund Freud.
>>Nuestro Freud fue el primero en revelar los terribles peligros de la vida familiar. El mundo estaba lleno de padres, y, por consiguiente, estaba lleno de miseria; lleno de madres, y, por consiguiente, de todas las formas de perversión, desde el sadismo hasta la castidad; lleno de hermanos, hermanas, tíos, tías, y, por ende, lleno de locura y de suicidios << (Página 35)

La familia ha sido prohibida, por tanto, en base a los postulados de Freud, pionero
en eliminar el carácter sacro que siempre había tenido esta institución social universal:
Esta estructura de organización humana, común a todos los grupos humanos, no era, para el padre del psicoanálisis, más que un cúmulo de impulsos reprimidos que no hacían sino provocar profundos trastornos psicológicos a sus miembros. Los impulsos e instintos deben ser liberados y, como consecuencia, la familia ha de ser suprimida por el bien del individuo y de su libertad total.

Estos principios poseen notorias conexiones con nuestra propia época, en la cual el peso de las familias se ha reducido considerablemente, adquiriendo el Estado un monopolio casi total sobre la educación de los más pequeños: De dedicarse los colegios a la formación en temas puramente académicos, se está llegando a la intromisión estatal en aspectos que deberían estar circunscritos al ámbito familiar, tales como la educación religiosa, moral o sexual.
Y es que si ha habido una institución que se ha visto dañada por el avance del Progresismo es precisamente la familia: Este hecho queda demostrado por numerosos fenómenos que eran prácticamente inexistentes en los tiempos de nuestros padres y abuelos. Y no me estoy refiriendo únicamente a la caída demográfica, tal vez el efecto
más inmediato, sino a otras tantas situaciones dramáticas que nos revelan la crisis que están sufriendo los núcleos familiares en todo Occidente.
Podríamos hablar de los divorcios, los abortos, la violencia doméstica (Siendo ésta multidireccional: Entre los cónyuges, de padres a hijos, de hijos a padres, …), fracaso escolar, problemas psicológicos cada vez más abundantes entre los niños, abandono de ancianos, … En fin, podríamos redactar una larga lista de problemas derivados directa o indirectamente del ataque a la familia, si bien no es este el motivo del artículo.
En cualquier caso, es evidente la crisis que sufre esta institución, algo totalmente nuevo en la Historia ya que nunca desde la misma aparición del ser humano sobre el Planeta se habían puesto en tela de juicio el carácter positivo de ella.
>> —¡Qué relación tan maravillosamente íntima! —dijo, en un tono deliberadamente ofensivo—. ¡Qué intensidad de sentimientos debe generar! A menudo pienso que es posible que nos hayamos perdido algo muy importante por el hecho de no tener madre. Y quizá tú te hayas perdido algo al no ser madre, Lenina. Imagínate a ti misma sentada aquí, con un hijo tuyo...
—¡Bernard! ¿Cómo puedes ... ? << (Página 81)
Como vemos a través de esta cita, Lenina, un personaje en el que posteriormente profundizaremos, se escandaliza por la simple idea de ser madre. El autor se sirve de este pasaje para que nos demos cuenta hasta que punto, en su mundo de ficción, la idea de la familia ha sido desechada considerándose incluso aberrante.
Lo cierto es que nuestro mundo no difiere demasiado del descrito por Huxley, en tanto que no son pocas las mujeres a las cuales la simple idea de la maternidad les llega a aterrar. Otro efecto más, perfectamente evidente, de la progretarización en marcha y de la aniquilación de las estructuras, no ya culturales, sino incluso biológicas, que son consustanciales al ser humano. 
Hay que repetirlo una y mil veces: Los movimientos impulsados por la llamada Nueva izquierda, se basan en la revolución del hombre contra sí mismo.

3) Adoctrinamiento
Como ya hemos explicado la familia no existe, por tanto, debe ser en los citados Centros de condicionamiento del Estado donde se eduque a los niños desde los comienzos más tempranos de su vida. Desde estas instituciones se implementarán toda una serie de condicionamientos inconscientes que hagan a los más pequeños responder de una determinada manera a los estímulos a los que se enfrentarán a lo largo de su vida:
Todo este adoctrinamiento va encaminado a diseñar las mentes de tal modo que los individuos resultantes, estén perfectamente insertos en el sistema, logrando la estabilidad y el consumo en los que éste se basa tal como y ya hemos comentado en el primer punto.
Lo más importante de todo este proceso es que prepara a las personas a un nivel inconsciente: A cierto estímulo responderán de tal o cual manera invariablemente, sin necesidad de que entre en juego ningún tipo de razonamiento. Es automático.
De este modo se lleva a que todo individuo no solo acepte, sino que ame, las circunstancias de su vida particular, al no tener ni siquiera conciencia de una alternativa.
>>Las prímulas y los paisajes, explicó, tienen un grave defecto: son gratuitos. El amor a la Naturaleza no da quehacer a las fábricas. Se decidió abolir el amor a la Naturaleza, al menos entre las castas más bajas; abolir el amor a la Naturaleza, pero no la tendencia a consumir transporte. Porque, desde luego, era esencial, que siguieran deseando ir al campo, aunque lo odiaran. El problema residía en hallar una razón económica más poderosa para consumir transporte que la mera afición a las prímulas y los paisajes. Y lo encontraron. << (Página 25)

>> Aunque ellos no lo sabían (Refiriéndose a unos niños que están durmiendo), escuchando inconscientemente las lecciones hipnopédicas de higiene y sociabilidad, de conciencia de clases y de vida erótica. << (Página 101)

Nuestro propio adoctrinamiento responde a una estructura semejante: Debemos responder a los estímulos de manera automática, sin entrar en juego la razón. 
Esto es perfectamente evidente cuando se entabla una discusión con el progre medio:
A los argumentos, se responde con una serie de frases hechas o de palabras policía convenientemente insertadas  en la mente de tales individuos. Así, expresiones tan de moda como extrema derecha, xenófobo, facha, fascista, machista, … aparecen de manera automática ante la más mínima crítica al sistema posmoderno: La Razón no juega el más mínimo papel en este tipo de debates. La respuesta al estímulo, en este caso la crítica al sistema, aparece de manera automática.


4) Rechazo de toda la Historia anterior
Toda revolución tiende, al menos inicialmente, a buscar la mayor ruptura posible con los tiempos que la precedieron: El ejemplo más claro que tenemos es el soviético, ya que los marxistas-leninistas creían que habían llevado a la sociedad bajo su control a la
fase final de la Historia, siendo todos los acontecimientos pretéritos el resultado de la sucesión de diferentes modelos de explotación.
Lo mismo podría decirse de la Revolución francesa, en la cual se llegó a cambiar los meses del calendario, además de otras acciones un tanto extravagantes, con el fin de distanciarse lo máximo posible de toda la historia de la Humanidad que la había precedido y que teóricamente no estaba ‘’iluminada por las luces de la Razón’’.
En la novela, se nos narra cómo se ha llevado a cabo también acciones de este tipo:
>>—Coordinaba con una campaña contra el Pasado; con el cierre de los museos, la voladura de los monumentos históricos (afortunadamente la mayoría de ellos ya habían sido destruidos durante la Guerra de los Nueve años); con la supresión de todos los libros publicados antes del año 150 d. F... << (Página 22)

Lo cierto es que el Progresismo repite en nuestros días estos mismos procedimientos:
Una de las claves de nuestro actual sistema es la llamada de-construcción de la cultura: Las corrientes asociadas a la Nueva izquierda tratan de cuestionar y eliminar todos los principios filosóficos, morales o culturales básicos de la civilización occidental. En definitiva, consideran que el ‘proceso civilizatorio’ en su conjunto ha sido un error, al haberse fundamentado sobre diversas estructuras de opresión, ya sean de tipo moral, sexual, patriarcal, …
Para legitimar este programa de demoliciones, las corrientes progresistas de la Nueva izquierda, se dotan de un fuerte mesianismo político heredado del marxismo por el cual se consideran una suerte de guías de la Humanidad que han de dirigir a las masas ignorantes hacia un nuevo futuro idílico, libre de esas opresiones heredadas desde prácticamente los primeros pasos de la Humanidad.
Como resultado, la idea de Progreso, principio abstracto y poco definido, variable dependiendo del autor, se ha convertido en el  ídolo de adoración de una religión laica practicada en todo occidente, empezando por la propia Unión Europea.
>>—Todos ustedes recuerdan —dijo el Interventor; con su voz fuerte y grave—, todos ustedes recuerdan, supongo, aquella hermosa e inspirada frase de Nuestro Ford: La Historia es una patraña —repitió lentamente—, una patraña. Hizo un ademán con la mano, y fue como si con un visible plumero hubiese quitado un poco el polvo; y el polvo era Harappa, era Ur de Caldea; y algunas telarañas, y las telarañas eran Tebas y Babilonia, y Cnosos y Micenas. Otro movimiento de plumero y desaparecieron Ulises, Job, Júpiter, Gautana y Jesús. Otro plumerazo, y fueron aniquiladas aquellas viejas motas de suciedad que se llamaron Atenas, Roma, Jerusalén y el Celeste Imperio. Otro, y el lugar donde había estado Italia quedó desierto. Otro, y desaparecieron las catedrales. Otro, otro, y afuera con el Rey Lear y los Pensamientos de Pascal. Otro, ¡y basta de Pasión ! Otro, ¡y basta de Réquiem ! Otro, ¡y basta de Sinfonía!; otro plumerazo y... (Página 32-33)

Los movimientos ligados al Socialismo, desde sus inicios utópicos hasta las actuales corrientes de la Nueva izquierda, están dotadas de ese Mesianismo político: Ya sea Lennin conduciéndonos hacia el Paraíso socialista o Simone de Beauvoir aniquilando cualquier límite a la sexualidad, todos ellos nos prometen la llegada de una Utopía terrenal, previa aniquilación del Mundo que debe ser dejado atrás.
>>—Pero, ¿por qué está prohibido? —preguntó el Salvaje.
En la excitación que le producía el hecho de conocer a un hombre que había leído a Shakespeare, había olvidado momentáneamente todo lo demás.
El Interventor se encogió de hombros.
—Porque es antiguo; ésta es la razón principal. Aquí las cosas antiguas no nos son útiles.
—¿Aunque sean bellas?
—Especialmente cuando son bellas. La belleza ejerce una atracción, y nosotros no queremos que la gente se sienta atraída por cosas antiguas. Queremos que les gusten las nuevas. << (Página 145)
Este fenómeno es común a todo Occidente, sin embargo, en España contamos con una particularidad que lo hace aún más potente: La Ley de Memoria Histórica. Desde el poder, se ha impuesto una versión de la Historia concreta, existiendo incluso sanciones legales para aquel que disienta de dicha versión. Esta situación es única en Europa, aunque no es más que la condena a la Historia elevada a la máxima potencia que también se da en nuestros vecinos. No es ninguna casualidad que sea España precisamente el país que posee un Progresismo más fuerte.

5) Hipersexualización social, llave de la estabilidad
Como ya hemos visto en el análisis del prólogo, el autor da una notable importancia a la sexualidad dentro de su obra:
No existe el más mínimo límite o atadura moral en torno a la cuestión. >> Todo el mundo pertenece a todo el mundo<< es uno de los grandes preceptos ideológicos que se les inculcan a los niños desde su temprano adoctrinamiento.
Las relaciones amorosas son inexistentes en la novela y la promiscuidad es la norma: Todo el mundo mantiene relaciones sexuales entre sí indistintamente. Los sentimientos amorosos, que en la novela han sido prácticamente erradicados, se consideran anormales e indecorosos.
>> —No vaya a pensar —dijo— que sostuviera ninguna relación indecorosa con aquella muchacha. Nada emocional, nada excesivamente prolongado. Todo fue perfectamente sano y normal. << (Página 72)
Tal como pretendieron muchos de los ideólogos de la Revolución sexual durante el siglo XX, la familia, la fidelidad, la lealtad y el amor mismo, han sido eliminados. En
consecuencia, como ya hemos visto, también lo ha hecho la familia. Todo ello, sustituido por una vorágine de relaciones desenfrenadas y sin la más mínima de las limitaciones de carácter moral.
Esta teórica liberación no se ejecuta al azar, sino que es clave para lograr la tan ansiada estabilidad social explicada antes:
>>Los impulsos coartados se derraman, y el derrame es sentimiento, el derrame es pasión, el derrame es incluso locura; ello depende de la fuerza de la corriente y de la altura y la resistencia del dique. La corriente que no es detenida por ningún obstáculo fluye suavemente, bajando por los canales predestinados hasta producir un bienestar tranquilo. << (Página 38)

Los impulsos no deben tener límites, lo que lleva inexorablemente a la calma social, al no existir frustraciones, desengaños, infidelidades, … Nuevamente estas ideas conectarían con el ya citado Freud.
>>Familia, monogamia, romanticismo. Exclusivismo en todo, en todo una concentración del interés, una canalización del impulso y la energía.
—Cuando lo cierto es que todo el mundo pertenece a todo el mundo —concluyó el Interventor, citando el proverbio hipnopédico. << (Página 36)

No cuesta demasiado observar como en nuestras propias sociedades también se ha avanzado por la vía de la hipersexualización: Nunca antes se había estado expuesto a tantos estímulos de tipo sexual. Ésto, como la práctica totalidad de los fenómenos históricos, no responde a una casualidad: Del mismo modo que la imposición de un gran número de las exigencias feministas por ley se explica a través del auge de este movimiento y la progresiva proliferación de sus representantes en medios académicos y de difusión cultural; la actual cultura en torno a la sexualidad se basa, por su parte, en la expansión de los preceptos de la Revolución sexual que, curiosamente, también tuvo una tremenda importancia en el ya mil veces mencionado Mayo del 68, y es otro de las grandes pilares de la Nueva izquierda.
Sin entrar demasiado en el tema, podemos decir que esta ‘’revolución’’ sostiene que toda limitación en torno a la sexualidad es negativa y, por ende, debe efectuarse una liberación que consistiría en eliminar toda barrera cultural o moral que contenga los impulsos de este tipo. Así, teóricamente, los individuos quedarían liberados de estas imposiciones, lo que permite suprimir un gran número de frustraciones derivadas de la auto-contención. No deja de ser curioso que gran parte de los pensadores que prometían la liberación por estas vías y que de hecho lo pusieron en práctica, acabarían suicidándose, aunque este es ya otro tema.

Paradójicamente, la hipersexualización social de la que se nos habla en la novela no repercute en unas tasas de natalidad desorbitadas, de hecho, la reproducción “vivípara” ha sido eliminada, generándose artificialmente lo nuevos individuos en laboratorios estatales. El tener hijos de manera natural, es considerado aberrante y amoral.
>>Y, a pesar de seguir enfrascada y de aquel segundo gramo de soma, Lenina no se olvidó de tomar las precauciones anticoncepcionales reglamentarias. Años de hipnopedia intensiva, y, de los doce años a los dieciséis, ejercicios malthusianos tres veces por semana, habían llegado a hacer tales precauciones casi automáticas e inevitables como el parpadeo. << (Página 60)

Al leer estas líneas, no puedo sino recordar las palabras del pensador británico Chesterton: >>No tardará en proclamarse una nueva religión que, a la vez que exalte la lujuria, prohíba la fecundidad con su trinidad exultante de anticoncepción, sodomía y aborto<<
Otro autor que, como Orwell y Huxley, ha resultado ser profético.

Y efectivamente, en ello estamos: Nuestra sociedad gira en gran medida en torno a una sexualidad desaforada y, sin embargo, nos enfrentamos a un derrumbe demográfico sin precedentes en todo Occidente.
De hecho, se puede establecer una paradójica regla matemática según la cual, cuanto mayores sean los índices de liberación sexual en un determinado país, menores serán sus tasas de natalidad. Del mismo modo, naciones que conservan ciertos valores y estructuras morales tradicionales, gozan de unas tasas de natalidad superiores a la media occidental.
>> Y lo estaba mucho. Piénsalo por un momento: yo, una Beta, tener un hijo; ponte en mi sitio.—La sugerencia hizo estremecer a Lenina—. Aunque no fue mía la culpa, lo juro; todavía no sé cómo pudo ocurrir, teniendo en cuenta que hice todos los ejercicios malthusianos, ya sabes, por tiempos: uno, dos, tres, cuatro. Lo juro; pero el caso es que ocurrió; y, naturalmente, aquí no había ni un solo Centro Abortivo. <<
Como vemos, el tema del aborto también es citado en la novela, y queda explicado como una vía más por la cual los nacimientos por vía biológica y ordinaria, son suprimidos de manera totalmente normalizada.
La cuestión del aborto es sin duda una de las piedras de toque que mejor nos muestra el acelerado proceso de progretarización social, ésto es la paulatina aceptación de los principios posmodernos por el común de la ciudadanía: Cuando se aprobó la actual ley del aborto, hubo un acalorado debate a nivel social. A día de hoy, pocos años después de aquello, criticarlo es poco menos que una blasfemia y ha llegado a convertirse en un método anticonceptivo más. Sirva ésto de prueba del proceso acelerado de normalización de todas y cada una de las exigencias y principios básicos planteados por la Nueva izquierda.

6) Sexualización de los niños
El fenómeno de la hipersexualización, puesto de manifiesto por numerosos sociólogos y psicólogos, no se circunscribe únicamente a personas en la edad adulta, sino que comienza desde las edades más tempranas. Esta situación no es exclusiva de la novela que estamos analizando, sino que se produce de manera análoga en nuestra época.
En el libro se nos narra cómo dentro de los Centros de condicionamiento del estado en
los que los niños son educados, uno de los principales pasatiempos de éstos son juegos sexuales. Estos entretenimientos no hacen otra cosa que prepararles para un futuro en el que la libertad sexual se ha llevado hasta sus últimas consecuencias. Tanto es así, que los juegos sexuales entre los más pequeños se consideran algo normal y está socialmente aceptado:
>> Y les comunicó la asombrosa verdad. Durante un largo período de tiempo, antes de la época de Nuestro Ford, y aun durante algunas generaciones subsiguientes, los juegos eróticos entre chiquillos habían sido considerados como algo anormal (estallaron sonoras risas); y no sólo anormal, sino realmente inmoral (¡No!), y, en consecuencia, estaban rigurosamente prohibidos.
Una expresión de asombrosa incredulidad apareció en los rostros de sus oyentes. << (Página 31)
Afortunadamente, en el mundo real aún no hemos llegado a esos extremos, pero sí que es cierto que la proliferación de estímulos sexuales ha comenzado a afectar a los más
pequeños: Como comentaba, algunos psicólogos están ya alertando que los periodos de niñez, fruto de esa sobreexposición, se están acortándose peligrosamente, produciéndose la ‘’maduración’’ antes de tiempo, lo que puede llegar a provocar problemas psicológicos durante la edad adulta.
Tal como ocurre en la distopía de Huxley, la hipersexualización infantil no es más que la antesala de lo que les espera a los niños una vez hayan completado su desarrollo: La sociedad más hipersexualizada de la Historia.

Enlaces de interés sobre el tema:
-Qué es la hipersexualización infantil
-Problemas derivados

7) Consumo de drogas socialmente aceptado
>> En tercer lugar (puesto que la realidad, por utópica que sea, es algo de lo cual la gente siente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones), un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína.<< (Prólogo página 9)
Esta cita ha sido extraída del prólogo del autor, escrito como ya os comenté años
después de la publicación de la novela. En este pasaje analiza las características de la revolución que se produciría en el futuro y que permitiría el advenimiento del nuevo totalitarismo. Como vemos, hace referencia a la necesidad de drogas para sostener la ya tan mencionada estabilidad social.
En la novela, a esa nueva sustancia clave, la denomina Soma, una droga totalmente normalizada y consumida prácticamente a diario por la población. Curiosamente, es suministrada por el Estado.
>>—En la actualidad el progreso es tal que los ancianos trabajan, los ancianos cooperan, los ancianos no tienen tiempo ni ocios que no puedan llenar con el placer, ni un solo momento para sentarse y pensar; y si por desgracia se abriera alguna rendija de tiempo en la sólida sustancia de sus distracciones, siempre queda el soma, el delicioso soma, medio gramo para una tarde de asueto, un gramo para un fin de semana, dos gramos para un viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la luna; y vuelven cuando se sienten ya al otro lado de la grieta, … << (Página 46)
Como vemos a través de esta cita, el consumo normalizado de drogas no se efectúa por simple entretenimiento, sino que es clave para mantener la estabilidad social: Si a algún individuo le asaltan dudas, inquietudes o es perturbado por algún tipo de improvisto, no sujeto a las respuestas automáticas que han sido enseñadas a través del adoctrinamiento, el Soma juega su papel, evadiendo al potencial ‘’disidente’’ de esa situación.
>> —No comprendo nada —dijo Lenina con decisión, determinada a conservar intacta su incomprensión—. Nada. —y prosiguió en otro tono—: Y lo que menos comprendo es por qué no tomas soma cuando se te ocurren esta clase de ideas. Si lo tomaras olvidarías todo eso. Y en lugar de sentirte desdichado serías feliz. Muy feliz —repitió. << (Página 69)
Es sencillo, tanto en la novela como en nuestro tiempo, evadirnos de pensamientos o incluso sensaciones que nos perturben, aunque sea momentáneamente a través de diversas sustancias.
Nuevamente, vamos a hacer referencia a Mayo del 68, porque algunas de sus
proclamas en las que se hacía referencia a diferentes vías para lograr la liberación humana no faltaban la defensa y promoción del consumo de drogas.
De las consecuencias de aquello tenemos un claro ejemplo en España, donde la entrada de todas estas vanguardias culturales, asociadas al Destape o la Movida madrileña, dejaron un considerable reguero de muertos fruto de la popularización del consumo de drogas que hasta entonces había sido muy marginal dentro del país. Fue especialmente la heroína la que hizo estragos en aquellos años.
Afortunadamente esta época pasó, sin embargo, en nuestra época está ya normalizado el consumo de otras sustancias tales como el alcohol, la marihuana o la cocaína, y cada vez desde edades más tempranas. (Enlace sobre  el actual consumo de drogas en España)
Lo verdaderamente grave de la situación actual no es ya el simple consumo, que también, sino que éste se está normalizando a nivel social: Se considera algo totalmente ordinario y, como ya he comentado, empiezan a verse afectadas personas realmente jóvenes. Otro síntoma más de nuestra actual degeneración.
Sexo, drogas y rock and roll fue uno de los más famosos lemas de las manifestaciones de Mayo del 68, y la legalización de diversas drogas uno de los grandes objetivos. De manera legal o ilegal, podemos decir que en este campo también se está produciendo la tan ansiada ‘’liberación’’ buscada por los integrantes de lo que en un futuro se convertiría en la Nueva izquierda.

8) Concepciones religiosas
Las creencias religiosas han desaparecido en este mundo feliz. Ford, como ya comentamos, se ha convertido en el nuevo objeto de adoración, y en honor a él se celebran rituales religiosos a base de orgías y consumo de drogas.
>>Empezaron a bailar en círculo, formando una procesión, cada uno con las manos en las caderas del bailarín que le precedía; vueltas y más vueltas, gritando al unísono, llevando el ritmo de la música con los pies y dando palmadas en las nalgas que estaban delante de ellos. Doce pares de manos palmeando, como una sola; doce traseros resonando como uno solo. Doce como uno solo, doce como uno solo. Lo oigo; lo oigo venir. La música aceleró su ritmo… << (Página 64)

Ha desaparecido completamente la creencia en un Dios metafísico. ¿Qué sentido tendría mantener tal creencia, si no sirve para espolear el consumo?
Tal como en nuestra época, el hombre se ha alejado de Dios. Y curiosamente, este
alejamiento responde a la misma causa tanto en la novela como en nuestra realidad: La patética creencia en que poseemos algún tipo de control sobre el paso del tiempo y la consiguiente desaparición de la conciencia de la muerte.
Así, tenemos en nuestra época no pocos adultos, obsesionados de manera psicótica con mantenerse jóvenes y viviendo de la manera más similar posible a cuando eran adolescentes.
>> —Porque no les permitimos ser así. Las preservamos de las enfermedades. Mantenernos sus secreciones internas equilibradas artificialmente de modo que conserven la juventud. No permitimos que su equilibrio de magnesio—calcio descienda por debajo de lo que era en los treinta años. Les damos transfusiones de sangre joven. Estimulamos de manera permanente su metabolismo. Por esto no tienen este aspecto. En parte —agregó— porque la mayoría mueren antes de alcanzar la edad de este viejo. Juventud casi perfecta hasta los sesenta años, y después, ¡plas!, el final. << (Página 81)
La concepción ante la Muerte aparece perfectamente representada cuando John, personaje del que luego escribiré unas líneas, visita a su madre moribunda en el hospital: La familia ha desaparecido, con lo cual es la única persona que hace tal cosa.
Allí, se topa con niños corriendo y comiendo helados por la estancia: han sido llevado al lugar por sus educadores, para que tengan una impresión positiva sobre la muerte. Los enfermos, además, se encuentran totalmente sedados a través del Soma. Lo más importante de todo ésto es que precisamente la muerte no tiene importancia porque no existe la individualidad. John, furibundo por el espectáculo, se decidirá a levantarse contra aquel sistema, tal como veremos.
En nuestro tiempo, más allá de un condicionamiento positivo ante la muerte como nos narra novela, lo que se ha hecho ha sido simplemente esconder su existencia debajo de la alfombra:
Esta abstracción occidental en torno al paso del tiempo es necesaria para mantener el sistema consumista: Si la gente se detuviese a pensar más a menudo en que cosas se va a ‘’llevar al Otro lado’’, este modelo socio-económico se resentiría notablemente.
>> Bien, el caso es que actualmente podemos conservar y conservarnos la
juventud y la prosperidad hasta el final. ¿Qué se sigue de ello? Evidentemente, que podemos ser independientes de Dios. El sentimiento religioso nos compensa de todas las demás pérdidas. Pero es que nosotros no sufrimos pérdida alguna que debamos compensar; por tanto, el sentimiento religioso resulta superfluo. ¿Por qué deberíamos correr en busca de un sucedáneo para los deseos juveniles, si los deseos juveniles nunca cejan? ¿Para qué un sucedáneo para las diversiones, si seguimos gozando de las viejas tonterías hasta el último momento? ¿Qué necesidad tenemos de reposo cuando nuestras mentes y nuestros cuerpos siguen deleitándose en la actividad? ¿Qué consuelo necesitamos, puesto que tenemos soma? ¿Para qué buscar algo inamovible, si ya tenemos el orden social? << (Página 154)
La creencia en una eterna juventud, lograda a partir de cirugías y no sé qué productos estéticos, permiten mantener una vida alejada de los trascedente.

Hablábamos en la parte superior del artículo sobre el acortamiento de los periodos de niñez. Pues bien, una de las consecuencias de este fenómeno es la proliferación de adultos inmaduros, que, por no haber tenido un desarrollo ajustado a los ritmos ordinarios, presentan esta serie de comportamientos más propios de los niños. Sufrimos sin lugar a dudas una Infantilización de la sociedad creciente.
>>—Adultos intelectualmente y durante las horas de trabajo —prosiguió—, y niños en lo que se refiere a los sentimientos y los deseos. << (Página 70)
Así, se ha ido construyendo una sociedad totalmente nueva: La primera de toda la Historia en la que Dios no es tenido en cuenta. Otro nuevo tanto para la Posmodernidad.

9) La mujer dentro de la novela: Fiel reflejo de la mujer occidental
A riesgo de que se me tache con unas cuantas ‘palabras policía’, merece la pena detenerse en uno de los personajes claves de la novela: Lenina. Esta mujer es, a mi parecer, un fiel reflejo de la mujer occidental actual, es decir, la más fiel salvaguarda del sistema.
Como ya comenté en el análisis de 1984, entre las mujeres ha calado
especialmente la propaganda posmoderna, y no únicamente entre militantes de movimientos feministas. A la luz de los resultados de diversas citas electorales, se puede afirmar que muchas agrupaciones de corte identitario no han alcanzado el poder precisamente por el freno que ha supuesto el voto femenino. Lo acabamos de ver en las recientes elecciones suecas.
En la novela, tal como en nuestro mundo, Lenina representa al género femenino en su conjunto, fiel a los preceptos ideológicos de su tiempo. Este personaje da una serie de respuestas que podemos considerar como arquetípicas dentro de sectores progres:
>> —¿Es que tú no deseas ser libre, Lenina?
—No sé qué quieres decir. Yo soy libre. Libre de divertirme cuanto quiera. Hoy día todo el mundo es feliz.
Bernard rió.
—Sí, hoy día todo el mundo el feliz. Eso es lo que ya les decimos a los niños a los cinco años. Pero ¿no te gustaría tener la libertad de ser feliz... de otra manera? A tu modo, por ejemplo; no a la manera de todos.
—No comprendo lo que quieres decir —repitió Lenina. Después, volviéndose hacia él, imploró—: ¡Oh!, volvamos ya, Bernard. No me gusta nada todo esto. << (Página 68)

La respuesta dada, >>Yo soy libre. Libre de divertirme…<< es posiblemente una de las más habituales en una discusión en la que tratemos de ‘’despertar’’ a un ciudadano medio. Y más habitual entre las mujeres, salvando las honrosas excepciones.


10) Individuo y colectivo
En casi todas las distopías literarias, gran parte de la obra se centra en la relación del individuo disidente, normalmente el protagonista, con la colectividad fiel al sistema. Se nos presenta así un enfrentamiento entre David y Goliat
El caso de Un Mundo feliz no es diferente, y ese conflicto aparece representado en cuatro personajes fundamentalmente: Bernard Marx, Helmholtz, Jonh ‘El Salvaje’ y el Interventor Mundial Mustafá Mond.
Cada uno de ellos, de maneras particulares, están dotados de pensamientos heréticos que les convierte en disidentes dentro del perfecto sistema en el que habitan, lo que sirve para reflejar el carácter distópico de este futuro.
Analicemos las personalidades y pensamiento de cada uno de ellos:

-         Bernard Marx
Bernard Marx puede ser considerado, junto con John, el protagonista de la novela. Este personaje se da cuenta de su individualidad a raíz de una serie de taras físicas que
provienen de errores cuando fue ‘’fabricado’’ en el laboratorio (Igual que todos sus conciudadanos) A partir del descubrimiento de su propio yo, anhela experimentar sensaciones reales y libres, aunque sean negativas, independientes del adoctrinamiento que ha recibido, algo prácticamente imposible porque recordemos que los seres humanos están condicionados desde su misma creación en el laboratorio.
>>—Toma un gramo —sugirió Lenina.
Bernard se negó a ello, prefería su ira. << (Página 76)
El personaje, trata de establecer una relación amorosa con Lenina, a la vieja usanza, cosa imposible ya que la mujer posee unos pensamientos perfectamente ortodoxos tal como ya hemos visto.
>>Bernard empezó a soltar una serie de tonterías incomprensibles y peligrosas. Lenina hizo todo lo posible por cerrar los oídos de su mente; pero de vez en cuando una que otra frase se empeñaba en hacerse oír: ... probar el efecto que produce detener los propios impulsos, le oyó decir. << (Página 70)
>>—Quiero saber lo que es la pasión —oyó Lenina, de sus labios—. Quiero sentir algo con fuerza.
—Cuando el individuo siente, la comunidad se resiente —citó Lenina<< (Página 70)
Bernard en este pasaje se choca de manera constante con la mente monolítica y fiel al sistema de Lenina.
Fruto de estos pensamientos heréticos, Bernard acaba por ser condenado a la muerte civil y evitado por todos: Es considerado un paria. De hecho, llegaba a generar inquietud entre sus conocidos, entre otras cosas, porque tenía vida privada:
>> Pero también muy inquietante. En primer lugar, su manía de hacerlo todo en privado. Lo cual, en la práctica, significaba no hacer nada en absoluto. Porque, ¿qué podía hacerse en privado? << (Página 66)
Ambas situaciones, la condena a la muerte civil a la disidencia y la desaparición de la vida privada, son también dos claros rasgos de nuestra propia época, que aparecen personificadas en el personaje de Bernard.

-Helmholtz
Este personaje es la contrapartida de Bernard: Se hace consciente de su individualidad a partir de su superioridad sobre los demás, no de su inferioridad.
>>Lo que hacía a Helmholtz tan incómodamente consciente de su propio yo y de su soledad era su desmedida capacidad. Lo que los dos hombres tenían en común era el conocimiento de que eran individuos. Pero en tanto que la deficiencia física de Bernard había producido en él, durante toda su vida, aquella conciencia de ser diferente, Helmholtz Watson no se había dado cuenta hasta fecha muy reciente de su superioridad mental y de su consiguiente diferenciación con respecto a la gente que le rodeaba. << (Página 54)
Al contrario que Bernard, Hemholtz es admirado por todo el mundo, y es un auténtico referente en la distópica ciudad de Londres de la novela. Trabaja, además, de ingeniero de emociones, escribiendo libros y guiones de cine orientados única y exclusivamente a despertar impulsos emocionales simples en los consumidores de sus productos.
>>Soy muy experto en la creación de frases; encuentro esa clase de palabras que le hacen saltar a uno como si se hubiese sentado en un alfiler, que parecen nuevas y excitantes aun cuando se refieran a algo que es hipnopédicamente obvio. << (Página 55)
Sin embargo, sus sobresalientes capacidades y la fama de la que goza no nubla la percepción de este personaje: Es perfectamente consciente de la vaciedad y sinsentido de su mundo. Él, siendo lo más parecido a un escritor que existe en la época, anhela crear algo trascendente, realmente bello, con profundidad. Sin embargo, nada de eso existe ya.
>>Pero esto no me basta. No basta que las frases sean buenas; también debe ser bueno lo que se hace con ellas.
—Pero lo que tú escribes es útil, Helmholtz.
—Para lo que está destinado, sí. —Se encogió de hombros Helmholtz—. Pero su destino, ¡es tan poco trascendente! No son cosas importantes. Y yo tengo la sensación de que podría hacer algo mucho más importante. Sí, y más intenso, más violento. Pero, ¿qué? ¿Qué se puede decir, que sea más importante?. << (Página 55)
Nuevamente nos encontramos con rasgos posmodernos: La vaciedad y sinsentido del sistema en el que habitamos, además de la eliminación de los trascendente y profundo, algo que puede verse perfectamente claro en la degeneración absoluta del arte.

-         John, una reliquia del mundo antiguo
John es un personaje que es sacado de una Reserva de Salvajes: En ciertas zonas del planeta, aun habitan humanos al modo antiguo. Existen familias, relaciones de comunidad normales, religión, sufrimientos, frustraciones … Este personaje llegará a la ‘’civilización’’, y provocará un revuelo enorme, debido a las tremendas diferencias entre sus modos de vida y la enorme curiosidad que suscita.
Además, sufre un desengaño fortísimo: Llevaba décadas soñando con acudir al mundo civilizado, repleto de tecnologías e ingenios que no acertaba ni a imaginar. Sin embargo, cuando llega, se da de bruces con una realidad para él desoladora: Todas las bases que regían el comportamiento humano en la Reserva, carecen de la más mínima relevancia o bien habían sido totalmente suprimidas.
>>—¿Leen a Shakespeare? —preguntó el Salvaje mientras se dirigían hacia los laboratorios Bioquímicos, al pasar por delante de la Biblioteca de la Escuela
—Claro que no —dijo la Maestra Jefe, sonrojándose.
—Nuestra Biblioteca —explicó el doctor Gaffney— contiene sólo libros de referencia.
Si nuestros jóvenes necesitan distracción pueden ir al sensorama. Por principio, no lo animamos a dedicarse a diversiones solitarias. << (Página 111)
El punto álgido llega cuando, harto de las situaciones que ha tenido que ver en la supuesta civilización, trata de comenzar una revolución con la que liberar a la ciudadanía.
>> ¿No deseáis ser libres y ser hombres? ¿Acaso no entendéis siquiera lo que son la humanidad y la libertad? —El furor le prestaba elocuencia; las palabras acudían fácilmente a sus labios—. ¿No lo entendéis? —repitió; pero nadie contestó a su pregunta—. Bien, pues entonces —prosiguió, sonriendo— yo os lo enseñaré; y os liberaré tanto si queréis como si no. << (Página 140)
>> —¡Libres! —Y vio a Helmholtz a su lado —¡el bueno de Helmholtz!—, pegando puñetazos también.
—¡Hombres al fin!
Y, en el intervalo, el Salvaje seguía arrojando puñados de cajitas de tabletas (De Soma) por la ventana abierta.
—¡Sí, hombres, hombres! << (Página 141)
Aquel acto provocó que casi mueran aplastado por la turba que, lejos de estar agradecidos por el acto revolucionario, se abalanzaron sobre ellos al verse privados de
su dosis correspondiente de drogas.
No duden ustedes que lo mismo ocurriría en nuestro tiempo si a alguien se le ocurriese privar a las masas de alguno de los múltiples pasatiempos y distracciones con las que se encubren los recortes de libertades o los mecanismos de control social. De hecho, en más de una ocasión ya ha habido auténticas revueltas juveniles en las que cientos de jóvenes se han revelado contra autoridades municipales cuando se les ha intentado privar de zonas públicas para beber alcohol, por poner un simple ejemplo.

-         Mustafá Mond: Alto funcionario del Estado mundial
Otro de los puntos culminantes de la novela es cuando los tres personajes ya explicados, tras el intento de revuelta, son llevados ante Mustafá Mond, un alto dirigente político del Estado. En la conversación que tienen con él es donde con mayor claridad se explican las bases y objetivos del sistema.
Allí, particularmente Helmholtz y John, discuten y tratan de rebatir las argumentaciones de Mustafá, produciéndose un interesante debate entre los defensores del ‘mundo antiguo’ y del mundo feliz.
Así queda justificada la destrucción de elementos profundos y trascendentes, como el amor o el arte:
>> —Porque nuestro mundo no es el mundo de Otelo. No se pueden fabricar coches sin acero; y no se pueden crear tragedias sin inestabilidad social. Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea, y nunca desea lo que no puede obtener.
Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar. Y si algo marcha mal, siempre queda el soma. El soma que usted arroja por la ventana en nombre de la libertad, Mr. Salvaje.
¡La libertad! —El Interventor soltó una carcajada—. ¡Suponer que los Deltas pueden saber lo que es la libertad! ¡Y que puedan entender Otelo! Pero, ¡muchacho! << (Página 146)

Sin resignarse a aceptar tan siniestra explicación, John se revela y trata de rebatir.
>>—Sin embargo —insistió obstinadamente—, Otelo es bueno, Otelo es mejor que esos filmes del sensorama.
—Claro que sí —convino el Interventor—. Pero éste es el precio que debemos pagar por la estabilidad. Hay que elegir entre la felicidad y lo que la gente llamaba arte puro. Nosotros hemos sacrificado el arte puro. Y en su lugar hemos puesto el sensorama y el órgano de perfumes.
—Pero no tienen ningún mensaje.
—El mensaje de lo que son; el mensaje de una gran cantidad de sensaciones agradables para el público. << (Página 146)
Nuevamente podemos establecer paralelismos con nuestra propia época: A las masas, a través de los poderosos medios de comunicación, si les suministras más que mensajes, sensaciones. Es especialmente perceptible en los telediarios donde gran parte del noticiero es básicamente pornografía emocional. Se busca estimular lo irracional, la sensación pura, lo que, en definitiva, la gente quiere ver.
Gran parte de las masas, especialmente en España a la luz de lo que muestran diversos fenómenos muy significativos, les ocurre lo mismo que a los Deltas en la novela: Aman su particular parcela de esclavitud. Y ten buen cuidado de no arrojarles su ‘’ración de Soma’’ por la ventana, porque puede ser usted el perjudicado y no el que, veladamente, se la ha suministrado.
>> —¿Horrible? A ellos no se lo parece. Al contrario, les gusta. Es ligero, sencillo, infantil. Siete horas y media de trabajo suave, que no agota, y después la ración de soma, los juegos, la copulación sin restricciones y el sensorama. ¿Qué más pueden pedir? << (Página 148)


Conclusiones
El principal objetivo buscado por los autores de distopías, más que tratar de realizar una predicción certera, es alertar a los lectores para que precisamente sus vaticinios no se cumplan.
86 años después de la publicación de la novela, sin embargo, podemos decir que Huxley se ha aproximado bastante a lo que sería su futuro, es decir, nuestro presente: No solo supo entrever algunas de las situaciones que se darían, tales como la
hipersexualización de la sociedad o la crisis de la familia, sino que también identificó que filósofos de su propio tiempo estaban siendo, quizá sin saberlo, los padres espirituales de ese futuro, como nos demuestra el caso de Freud.
En las páginas analizadas se nos presenta una serie de situaciones extremas que no se dan en toda su extensión a día de hoy, aunque solo Dios sabe cuáles serán los efectos finales de la progretarización en marcha.
En la novela, aquellos que no son capaces de lograr mantenerse en una constante felicidad, y desean vivir en un sistema con cierta trascendencia y profundidad, eran mandados a remotas islas para evitar que ‘’contaminasen’’ a aquellas mentes que estaban perfectamente insertas en el sistema.
>>—A propósito, Mr. Watson, ¿le gustaría un clima tropical? ¿Las Marquesas, por ejemplo? ¿O Samoa? ¿Acaso algo más tónico?
Helmholtz se levantó de su sillón neumático.
—Me gustaría un clima pésimo —contestó—. Creo que se debe de escribir mejor si el clima es malo. Si hay mucho viento y tormentas, por ejemplo...
El Interventor asintió con la cabeza.
—Me gusta su espíritu, Mr. Watson. Me gusta muchísimo, de verdad. Tanto como lo desapruebo oficialmente. —Sonrió—. ¿Qué le parecen las islas Falkland?
—Sí, creo que me servirán. << (Página 151)

No está en mi plan de vida el acabar escribiendo para nadie más que para mí mismo en el Islote de Perejil, por ‘’españolizar’’ el exilio forzoso sufrido por Helmholtz en el final de la novela, sino más bien tratar de apoyar la progresiva toma de conciencia por parte de una ciudadanía hoy por hoy dormida.
Desde la plataforma de Identidad española tenemos como principal objetivo contribuir en la medida de nuestras posibilidades, a ese despertar nacional que se está dando en toda Europa y que, sin lugar a dudas, será la principal fuerza de rechazo a todas las corrientes y movimientos asociados a Mayo del 68 que venimos comentando en este texto.
Ese es nuestro horizonte, aunque demasiado ambicioso para un único autor: Debe crearse una red lo suficientemente densa de creadores de contenido que, sirviéndose de Internet, logren hacer calar un mensaje alternativo que tal vez en unos años, tal vez décadas, permita subsanar la nefasta situación hacia la que actualmente nos dirigimos sin aparentes frenos.
Sin más, dejar aquí este análisis. Espero que les haya resultado interesante y que les permita disfrutar más si cabe de la lectura de Un Mundo feliz, sin duda uno de los libros de obliga lectura de la literatura universal.

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Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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    1. Arfaxad, si lees ésto, te pido disculpas. He borrado tu comentario sin darme cuenta.
      En cualquier caso, agradezco tus palabras.
      Un saludo y disculpa.

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  2. Excelente artículo, muchísimas gracias. Me desconcertó un tanto la visión que se transmite de Freud, que el situase el origen de la configuración emocional de las personas en sus primeros años y en el seno de la familia no hace directamente responsable a la familia de los posibles padecimientos psiquiátricos. El problema no es la familia,si nó la salud psíquica de la misma,habrá familias tóxicas y familias danas., cómo también posibilidad terapéutica de sanear a esas familias tocicas.
    Lo peligroso de la psicología o el psicoanálisis es el uso mezquino que se ha hecho y se hace para manipular,una buena herramienta se puede convertir en el peor arma si cae en manos inapropiadas.
    Muchas gracias de nuevo y muy buen trabajo su artículo,le seguiré en lo sucesivo.

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    Respuestas
    1. Me alegro de que le haya gustado el artículo y gracias por comentar.
      Tiene razón en lo que se refiere a Freud: Él realmente era "conservador" y no fue un filósofo destructivo en ese sentido. El problema ha sido la utilización posterior de sus teorías por parte de la Nueva izquierda, para justificar la liberación total de los impulsos y su proclama de "gozar sin trabas" tan del estilo de Mayo del 68.

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