FRENTE PATRIOTA PARA LA LUCHA POR LAS IDEAS


Históricamente numerosos grupos han tratado, por diversas fórmulas, de cambiar radicalmente el tiempo que les tocó vivir. Pocos lograron cumplir todos los objetivos que se habían propuesto, pero siempre transmitieron ciertas influencias a sus contemporáneos y en algunos casos cambiaron la Historia.
Tal vez el ejemplo más reciente que tengamos en España de ésto sean los Regeneracionistas del siglo XX, un heterogéneo grupo de filósofos, pensadores y autores que, cada uno con sus propios objetivos y su plan de acción particular, creían que podían ‘’regenerar’’ a la España de su tiempo.
A pesar de no identificarme personalmente con aquel grupo de intelectuales, dado el gusto generalizado que existía entre ellos por la Leyenda negra, sí que creo que nuestra meta ha de ser la misma que la que éstos grandes hombres se plantearon en su tiempo: Transformar la sociedad en la que les tocó vivir.
Si está usted leyendo esto, imagino que será una persona preocupada por la situación
que vive España en nuestro tiempo, y no es para menos: Las naciones históricas de Europa, junto con los pueblos que las sustentan demográficamente, se encuentran en grave riesgo de desaparecer. En algunos de nuestros vecinos, ya podemos observar opciones políticas que denuncian la situación e intervienen para subsanarla, pero en España dichas tendencias son, en lo fundamental, aun marginales.
Siendo esto así, hay que plantearse dos preguntas: El por qué de la situación española, que es la que nos atañe; y qué hacer para ponerle remedio. Toda iniciativa, debe siempre tener en cuenta estas dos preguntas básicas, ya que darle respuesta supondría aportar un diagnóstico del problema y plantear una serie de remedios para resolverlo.

El por qué de la situación española
Esta primera pregunta daría para redactar extensos ensayos, y, estando este texto centrado en una posible hoja de ruta para solucionar el problema, no nos detendremos demasiado en esta cuestión. Decir, simplemente y pecando quizá de ser excesivamente breve, que la nefasta situación de España se debe a la paulatina implantación y posterior consolidación de una cultura oficial nefasta y, en esencia, anti-patriótica.
Los españoles hemos sido de manera estructurada, sistemática y ordenada progretarizados. Este término, que imagino será desconocido para muchos, viene a significar lo siguiente: 
Progretarizar se definiría como el proceso a través del cual un individuo o individuos, como resultado del adoctrinamiento (directo o indirecto), ha hecho suyas todas las ideas de lo que podemos denominar “cultura progre”.
En España este proceso comenzó hace décadas, desde que ‘’las izquierdas’’ se hicieron con el control de la Cultura con la Dictadura aún vigente, pasando por la Transición y los primeros años de la Democracia, hasta llegar a nuestros días. Vemos, por tanto, que el proceso se ha desarrollado en una larga trayectoria.
Este fenómeno no es exclusivo de España, por supuesto, y se da en todo Occidente, aunque cada nación posee sus particularidades propias.
La gran característica diferenciadora de España es que, a diferencia de gran parte del
resto de naciones occidentales, aquí aun la resistencia y la protesta contra esta cosmovisión y sistema cultural dominante, se encuentra aún en unos estadios iniciales. El proceso, mientras se escriben estas líneas, sigue en marcha: ¿Recuerdan cómo hace unos 5 años, aproximadamente, toda esta locura en torno a la ideología de género y el feminismo radical era inexistente y provocaba risa? Hoy es casi motivo de cárcel hacerle frente.
La progretarización continúa, solo Dios sabe hasta cuándo.
(Saber más sobre la situación de España en nuestros días

¿Qué hacer?
La segunda pregunta, qué hacer, es la que quisiera tratar hoy aquí y la que debe llevarnos a más horas de reflexión. A mi parecer, nuestra tarea ha de ser similar a la de los intelectuales que integraron el Regeneracionismo en el siglo XX (Sin la dosis negrolegendaria, claro ésta): Transformar la sociedad de nuestro tiempo.
¿De qué modo? Básicamente debemos crear una cultura de carácter patriota al margen de la oficial para después, difundirla de manera masiva a toda la población española. 
En otras palabras, hay que crear una cultura paralela a la irradiada desde las televisiones, las radios, las escuelas, los periódicos y los medios de masas en general. Esta tarea, que descrita así parece sencilla, realmente entraña una complejidad enorme y solo puede ser afrontada por un conjunto de autores de valía.
Así, nuestra tarea es, en esencia, la de despertar conciencias entre nuestros conciudadanos: Alertar del peligro que corremos, informarles, culturizarles y movilizarles para evitar el colapso del país. Esta empresa colosal debe ser iniciada con la mayor celeridad posible, dada la agónica situación de España en la que posteriormente profundizaremos.

¿Cómo hacerlo?
Es evidente que la tarea entraña una complejidad inusitada, más que si cabe si pensamos en que el grupo de autores que podemos denominar como ‘patriotas’ es reducido y está prácticamente condenado a la “muerte civil”.
¿Cómo competir contra los medios de masas, contra una educación pública cada día más corruptora, contra una industria del ocio repleta de propaganda encubierta, contra las principales fuerzas políticas, contra todos los resortes de los poderes públicos? Es muy posible que España no se haya encontrado nunca con semejante número de rivales y con menos defensores para organizar una resistencia eficaz. Y sin embargo la Nación sigue en pie, lo que demuestra su fortaleza.
Siendo esta la complicada situación en la que nos hayamos, nuestra trinchera debe ser
el que es el último medio libre: Internet. Sin utilizar esta herramienta, las posibilidades de influencia de un mensaje diferente del oficial se reducen a unos pocos círculos completamente marginales e inoperantes. Pero, organizados en la red, nuestras opciones crecen ostensiblemente.
Los intelectuales regeneracionistas que hemos tomado como ejemplo, afrontaron la que creían que era su misión histórica con los medios propios de su tiempo, más rudimentarios e ineficaces que los actuales: Debían inaugurar periódicos, abrir círculos, constituir editoriales, recorrer España de mitin en mitin, crear escuelas, … Un trabajo hercúleo, sin duda.
Para nuestra tarea, nada de esto es ya necesario: Todo ello puede realizarse a través de herramientas en Internet que permiten una difusión masiva en cuestión de minutos. No hay que alquilar locales, comprar imprentas, editar periódicos, pagar repartidores, …
La cultura de nuestro tiempo se crea y se distribuye por la red, con lo cual es ahí donde debemos intervenir de manera más decidida. ¿Quiere decir esto que debemos enclaustrarnos y evadirnos de la realidad? No, pero si hablamos de creación y difusión de cultura, sí que debe tenerse como prioridad absoluta la creación y difusión de contenido vía online.
Para profundizar en el cómo hacerlo, voy en primer lugar a establecer un marco teórico, para después, tratar de explicar cómo llevarlo a la práctica.

Marco teórico: Teoría de los 6 grados de separación
La teoría básica en la que nos fundamentamos es la de los 6 grados de separación,
elaborada por el sociólogo Duncan Watts. Según este planteamiento, toda persona se encuentra conectada con el resto de habitantes del Planeta por no más de 5 conocidos, ya que, con cada conocido, los posibles contactos crecen exponencialmente. Así, a través de una red de unas pocas personas, 5-6 en este caso, podría contactarse con toda la población mundial. Esto no es más que una hipótesis, difícilmente comprobable por otra parte, pero que sirve para ilustrar lo que quiero decir: El Mundo está conectado.

Llevarlo a la práctica: Herramientas en la red
La forma de aprovechar esta teoría es, básicamente, a través del ya citado Internet: Podrías colocar un mensaje en la red y, a través de tan solo 6 clicks (6 conocidos), éste llegaría a cualquier habitante del Planeta.
Bien, en este punto tengo una buena noticia: No es necesario llegar a 6.000.000.000 de personas, sino tan solo a los cerca de 50.000.000 de españoles.

¿A quién eclipsar?
Esta es, por tanto, la vía y la posibilidad que vamos a intentar aprovechar: Difundir masivamente contenido por la red para, a través de conocidos/ seguidores, llegar al máximo número de personas posible. A esas masas a las que necesariamente debemos llegar con nuestro mensaje, se las está bombardeando con la ya explicada cultura oficial, por ello es necesario establecer qué instituciones deben ser contrarrestadas con nuestras operaciones.
Básicamente, habría que eclipsar y hacer frente a dos fuerzas principales: Los medios de comunicación de masas y las actuales fuerzas políticas del panorama español (Me refiero a las que, a fecha de hoy, 15 de julio de 2018, ocupan las Cámaras de representación)
Los primeros, medios de comunicación, son los encargados de crear y distribuir la
cultura oficial de manera masiva, de manipular la opinión pública, de dirigir a las masas en la dirección deseada y de que, entre otras muchas cosas, cualquier perversión sea socialmente aceptada. El poder de la industria de la información, al menos en España, es prácticamente total: Pueden tumbar gobiernos de la noche a la mañana y crear movimientos militantes desde prácticamente cero.
Los segundos, la clase política, no son más que los brazos ejecutores de los primeros, no son más que el resultado de la cultura anti-patriótica que impera en España, y que ha sido asimilada por la población: Los políticos son el reflejo del Pueblo que representan. Tan triste como cierto. Difundamos otra cultura más sana, y aparecerán en escena políticos ‘’más sanos’’.
Por tanto, ya sabemos cuáles van a ser los objetivos principales: Desmontar y poner de manifiesto la parcialidad de los medios oficiales, crear una cultura patriota paralela a la oficial, difundirla masivamente y alertar al máximo número de ciudadanos posibles de los tremendos perjuicios y peligros que nos esperan de seguir manteniendo a esta casta política.

Masas patriotas y conexión con la política
El éxito o fracaso de este intento de culturizar a la sociedad española, se medirá de acuerdo al tamaño de una masa social patriota, es decir, del número de patriotas españoles. Cuanto más eficaz sea nuestro trabajo, mayor será el número de patriotas y mejor formados estarán, a partir de esos medios alternativos que previamente habremos tenido que crear.
Nuestro objetivo, por tanto, va más allá de que un número apreciable de españoles se consideren patriotas, cosa que ya ocurre a día de hoy porque gran parte de la población está dotada de una suerte de ‘’patriotismo natural innato’’, pero que muchas veces carece de formación teórica y cultural.
No debemos centrarnos únicamente en términos cuantitativos, creando una masa de patriotismo inoperante, hueca y sin profundidad; sino también en términos cualitativos, esto es, en una formación adecuada de los patriotas que no haga de éstos un cuerpo inerte, fácilmente influenciable y manipulable.
Hasta ahora, no hemos hecho mención alguna a la cuestión política, es decir, a ganar
elecciones, colocar presidentes del gobierno o crear partidos. Este tema excede los objetivos del texto, con lo cual citar únicamente, que, evidentemente, el éxito de nuestra ‘tarea cultural’ se traduciría en un éxito político, al aumentar el número de patriotas que depositarían su voto en favor de opciones políticas afines.
Pero centrémonos en las mentes, y no en los votos, ya que la casa debe construirse por los cimientos: Primero generar una base social patriota formada, después aupar un movimiento político sobre dicha base preexistente.

Medios de comunicación paralelos
Para profundizar en el cómo enfrentarse a la cultura oficial, propongo la creación de una Némesis de ésta. ¿Qué quiero decir con ésto?
Básicamente debemos atender a los medios de comunicación masiva que existen en nuestro país, tanto a nivel local como nacional, y una vez analizados, crear unos medios paralelos a los oficiales que sirvan de contrapeso. Afortunadamente, en Internet se han ido generando esos medios alternativos que pueden ser aprovechados para llevar a cabo tal tarea:
·        Contra la prensa escrita (Formato físico u online), los foros, páginas webs, blogs o redes sociales
·        Contra la Televisión, Youtube
·        Contra la radio, programas en formato Podcast
Sostenida sobre estos tres pilares básicos, debe construirse esa red de medios paralelos
y alternativos a los oficiales. Estos tres campos no deben entenderse como independientes unos de otros, sino como una red de plataformas interconectadas, lo que potenciaría aún más su difusión y su poder de influencia.
Al margen de estas tres áreas, también podemos citar otro gran número de producciones culturales que pueden estar dotadas de contenido patriótico: Fotografía, pintura, escultura, poesía, novela … y así, con cualquier manifestación cultural que se nos ocurra. También éstos elementos, en caso de desarrollarse, deben estar conectados con los tres pilares principales citados. Cuanto mayor sea el número de creaciones y mejor su calidad, más densa será esta red alternativa indispensable.

Huir de las utopías
Un gran número de movimientos durante los siglos XIX y XX, entre ellos parte de los propios Regeneracionistas, han fracasado por un error de bulto, evidente a día de hoy gracias a la perspectiva que nos proporciona el tiempo transcurrido, que no es otro que el caer en la utopía, es decir, soñar con cambios o logros irrealizables en sí mismos.
No me gustaría verme afectado por dicho problema: Dada la situación crítica y los problemas históricos a los que se enfrenta no ya España sino todo Occidente, no podemos permitirnos el alejarnos ni por un segundo de la realidad tangible y objetiva de nuestra época. El perdernos en ensoñaciones fantasiosas puede ser fatal, ya que el tiempo es un recurso escaso y que juega en nuestra contra.
Siendo esto algo que debemos tener muy en cuenta, me gustaría citar una serie de situaciones que nos invitan a pensar que en este texto hay algo más que una pura hipótesis o esperanzas vanas.
1.     El descenso generalizado en el consumo de medios de masas tradicionales
La llegada de Internet y la aparición de nuevos medios de comunicación, ha cambiado radicalmente el panorama heredado del siglo XX: La gente, si bien continúa acudiendo
a los medios tradicionales, cada vez hay una tendencia más fuerte hacia la sustitución de éstos, por los digitales. Cada día son más los que acuden a Internet para informarse de la actualidad, en detrimento de otros medios que, a pesar de todo, continúan teniendo un gran peso. El desarrollo en los últimos años de la Web 3.0, caracterizado por una mayor interacción de los usuarios entre sí, es la mejor muestra de ésto.
En nuestro siglo, Internet se va a convertir en el plano donde se va a crear y distribuir la cultura. Cuanto antes tomemos posiciones en él, mejor.
2.     El ascenso de los identitarios, Brexit y Trump
Un ejemplo práctico que parece indicarnos este cambio de tendencia, es como por primera vez, opciones políticas que habían sido demonizadas de manera sistemática por los grandes medios de prensa, tuvieron éxitos considerables.
Tal vez el caso más evidente sea el de Trump, que con toda la prensa nacional e
internacional en su contra logró hacerse con la presidencia de los Estados Unidos. Aquel éxito electoral ha supuesto uno de los mayores varapalos para los medios tradicionales, que tanto se esforzaron en desacreditar al magnate norteamericano, sumidos a día de hoy en una crisis de credibilidad que no parece que vaya a resolverse en el corto plazo. El propio Trump desarrolló un término que a día de hoy ya se ha extendido por gran parte de Occidente para expresar la total parcialidad de los grandes medios: Fake news.
Pero Trump no es un caso único: Lo mismo ocurrió con el referéndum en torno al
Brexit, que a pesar de la campaña masiva en favor del ‘No’, la población británica acabó apoyando la salida de la Unión europea; o con el ascenso de partidos nacionalistas en toda Europa, cuyo intento de demonización desde los medios de masas ha sido un rotundo fracaso, y constituyen ya importantes fuerzas políticas en gran parte del continente.
Todos estos ejemplos nos muestran que, efectivamente, se ha venido fraguando una suerte de red de medios alternativos que han logrado hacer frente a unos medios de masas, que hasta hace bien poco eran prácticamente incontestables. Al menos en los países de nuestro entorno, la industria de la información oficial ha perdido la capacidad total que poseía para orientar la opinión pública, dirigir las voluntades y los votos, y establecer según sus criterios quienes son los ‘’buenos y los malos’’.
Estos casos citados sumariamente nos indican que el cambio ya se está efectuando y que son posibles los éxitos a partir de esta fórmula. No estamos planteando, por tanto, una mera hipótesis de carácter utópico irrealizable en la práctica. Se puede hacer algo para cambiar la nefasta situación española. Eso sí, se requiere de un trabajo constante y sistemático que por ahora en España no ha hecho más que empezar.

La espontaneidad de la resistencia en Internet
La aparición de medios independientes en Internet que contestan a la propaganda oficial se ha desarrollado de manera eminentemente espontánea. No se trata, por tanto, de un movimiento articulado y estructurado que ha sido diseñado para tal tarea: Normalmente, gente hastiada de la situación de sus respectivos países, publicando contenido muchas veces buscando el simple desahogo, han logrado crear una estructura de seguidores a su alrededor. Esta situación es única en la Historia: Nunca
un único individuo, sin la creación previa de estructuras más complejas como periódicos, editoriales o círculos de opinión, habría tenido las posibilidades de influencia que existen hoy. Es un hecho que, incluso a título individual, podemos realizar una gran labor de creación y difusión de contenidos a través de Internet.
Los medios de nuestra era nos lo permiten y deben ser aprovechados. 
Así, no debemos pensar en que la resistencia al Progresismo en Internet se ha fraguado a través del trabajo coordinado de intelectuales, autores y políticos que hayan ideado un plan de acción conjunto. Estas condiciones eran necesarias en el siglo pasado, pero no en nuestro tiempo.
Este principio de espontaneidad no es exclusivo de países de nuestro entorno, sino que, en España, los por ahora poco numerosos autores independientes de carácter ‘patriota’, también comenzaron en la mayor parte de los casos de manera espontánea e individual a publicar en redes, hasta concentrar en torno a sí a un nutrido grupo de seguidores y suscriptores.
Si esto es así, podríamos llegar a preguntarnos, ¿Para qué intervenir en un proceso que es espontáneo y que surge como natural rechazo al orden de cosas impuesto en nuestras sociedades?

La particular situación de España y la aceleración de los procesos
Estos dos principios ya recogidos en el título son las dos principales razones por las cuales se debe intervenir sobre la creación (espontánea) de medios alternativos en Internet.
España es la nación que posee unas mayores dosis de anti-patriotismo dentro de su cultura oficial y, lo que es aún más lamentable, también dentro de su cultura popular: No solo todas las principales fuerzas políticas son anti-españolas de facto, sino que también una parte estimable de la población rechazan la herencia histórica y la identidad españolas.
Más allá del tema exclusivamente patriota, también es uno de los países donde el Progresismo como sistema filosófico-cultural y cosmovisión posee una mejor salud: Mientras que, en muchos de nuestros vecinos, como ya he citado anteriormente, el rechazo al Progresismo es ya estimable a nivel popular, en España una gran parte de la
población ha admitido gran parte de sus principales preceptos. Esto lo podemos ver incluso en el Problema catalán, donde ambos bandos ‘’compiten’’ para ver quién es más progre. Así, podemos decir que nuestro país se está consolidando como uno de los principales bastiones posmodernos de todo Occidente, en contraposición a lo que ocurre más allá de los Pirineos y del Atlántico.
Esta situación nefasta ya nos lleva a pensar en el segundo de los principios: Debemos acelerar la producción de una cultura alternativa y potenciar su difusión masiva, para dar salida a esta situación lo antes posible.
Efectivamente, el rechazo surge espontáneamente ante lo anti-natural de la cultura progre, pero ese rechazo puede crecer exponencialmente si se articular y coordina de manera racional, de tal modo que esa resistencia, muchas veces difusa y sin profundidad doctrinal, estaría cohesionada y dotada de unos sólidos pilares que permitan que no se diluya una vez que las noticias que despiertan la reacción popular abandonen los principales titulares de la prensa.

Círculo de autores patriotas
Para tratar de potenciar y acelerar el proceso, propongo la creación de algún tipo de asociación, bautizada aquí de manera provisional como Círculo de autores patriotas, que permitiese coordinar mínimamente la resistencia a través de Internet. En este punto de reunión se concentrarían diversos intelectuales, autores, pensadores y escritores patriotas que tendrían que conformar una suerte de élite intelectual patriota, que se identifique con los principios y objetivos expuestos a lo largo de este texto
A continuación, expongo cuales creo que deberían ser sus características más básicas:
1.     No debe ser éste un organismo rígido, ya que la propia esencia de la resistencia en Internet es la independencia, la libertad y la autonomía de los diversos autores que la componen. A mi entender, este grupo debería constituirse como una especie de federación de diversos creadores de contenido que, de manera voluntaria, se apoyasen en sus respectivas labores. No tendría mayor estructura organizativa que la de los miembros que lo componen y quizá un pequeño grupo ‘’director’, aunque éste no sería necesario en un primer momento.
2.     Este organismo debería tener la vocación de operar a escala nacional, sin necesidad de contar con integrantes en todas las regiones españolas, aunque sería los más deseable.
3.     Debe ser necesariamente multidisciplinar: En tanto que se puede crear muy variado contenido a través de Internet, debe reunirse en este círculo autores que encarnen dicha variedad, lo que permitiría cohesionar los tres pilares ya explicados antes: Creación de textos (Redes sociales, blogs, foros, …), de vídeos (Youtube) y de radio (Podcast). Al estar todos estos medios interconectados, el Círculo podría servir como punto de encuentro.
4.     Resulta evidente que, para participar en el proyecto, se debe ser autor de algún tipo de contenido de corte patriota y se debe tener la vocación de tratar de llegar al máximo número de españoles posible. No sirve con ser un mero observador.
5.     La organización estaría principalmente orientada hacia el asesoramiento y la transmisión de consejos a los integrantes en lo relacionado con el marketing online: Estrategias de marketing, cómo difundir contenido, como mejorar las plataformas, que aplicaciones utilizar, recomendaciones de donde compartir el contenido, … Todo aquello que permita llegar al máximo número de personas.
6.     Para lograr el punto 5, podría elaborarse un foro o bancos de vídeos/ documentos, que versen sobre marketing online, de cara a que todo miembro puede acceder libremente a ellos.
7.     NO debe confundirse este Círculo con un grupo de debate sobre temas políticos o filosóficos, aunque es inevitable que muchas veces las conversaciones deriven hacia dichos temas. Debe tenerse siempre como referencia el objetivo básico de creación y difusión de contenido patriota por Internet.
*Ya existen otros medios en los cuales debatir y compartir ideas sobre política y actualidad
8.     Otro punto importante sería el de permitir la comunicación entre autores diversos que, reunidos en torno al Círculo, podrían organizar trabajos conjuntos o diversos tipos de colaboraciones que beneficiasen a todas las partes. Aclaro que estas colaboraciones responderían únicamente a la voluntad de sus partes, y no se impondrían ni mucho menos. Nuevamente recalco el carácter federativo con el que se conformaría este grupo.
9.     Podría ser provechoso también la creación de algún tipo de plataforma conjunta que, gestionada por un pequeño grupo, reuniese en su seno todos los medios adscritos a esta institución, de tal modo que cualquiera podría encontrar en un único punto una suerte de enciclopedia con todos los medios patriotas independientes del país. De este modo, el contenido patriota sería mucho más accesible y permitiría que buen material no se perdiesen en el océano de Internet.
10. Para impulsar la creación de contenidos, también podría organizarse certámenes o concursos, con algún tipo de premio para el ganador, del tal modo que, durante la celebración de esta cita, se produjese una gran cantidad de contenido de calidad, auténtico objetivo de todo ésto.
11. Los diferentes miembros podrían fijar una serie de líneas de actuación generales de carácter anual o bianual que podrían servir de referencia a la organización.

Siendo estas líneas un mero esquema de lo que podría ser una institución bastante provechosa, resaltar nuevamente cuales deberían ser sus objetivos prioritarios: Básicamente debería servir para que diversos autores de diversas plataformas se aconsejasen mutuamente para tratar de lograr dos objetivos prioritarios: La creación de contenido de calidad y su posterior difusión masiva a través de la red. Ésta ha de ser la base sobre la que operar, y toda acción debe responder a ella.

Podría reunirse en torno a este grupo un abanico de diversos autores que, apoyados unos sobre otros, consolidasen la creación de esa red de medios independientes tan necesaria en un país como España. Hemos presenciado en los últimos años el desarrollo de numerosas iniciativas que, francamente, caían en el utopismo criticado antes: No se puede pretender que un reducidísimo número de autores patriotas, por el simple hecho de abrir, por ejemplo, un perfil en redes sociales, se vayan a producir cambios sustanciales en la más alta política de la Nación.
Con los pies en suelo, el Círculo de autores patriotas creo que es perfectamente operativo dada su sencillez: No estaría compuesto más que un conjunto de autores, que charlarían, se apoyarían y se aconsejarían mutuamente sobre diversos temas, y estarían estrictamente centrados en la creación y difusión de contenidos en Internet. No habría, por tanto, espacio para proyectos napoleónicos irrealizables con nuestros escasísimos medios, sino tan solo una ayuda mutua básica para crear una Cultura propia de calidad, tarea que es la que más nos acercaría a subsanar la nefasta situación que vive el país. Este trabajo requiere de tiempo y esfuerzo, recursos que pueden ser aprovechados más eficientemente si se cuenta con el apoyo de otros que están tratando de alcanzar los mismos objetivos.


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Comentarios

  1. el sentimiento de identidad forma parte de nuestra cultura de profundas raices grecoromana y cristiana.

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