ENTENDER EL MUNDO ISLÁMICO I: INTRODUCCIÓN

Todo ciudadano occidental mínimamente preocupado por temas de actualidad se habrá dado cuenta del enorme número de titulares en la prensa dedicados a sucesos y acontecimientos que tienen lugar en lo que podemos llamar el Mundo islámico. El estupor producido por muchos hitos que han tenido lugar en ese contexto geográfico es una constante desde aproximadamente los años 60, cuando los ciudadanos del Primer mundo empezaron a tener constancia de las acciones perpetradas por grupos militantes de un movimiento, recién nacido por aquel entonces, como era el Islamismo. Cuando los ataques comenzaron a golpear a países occidentales, la sorpresa dejó paso al terror, tal como ocurriría en el 11-S o como viene siendo ya tristemente habitual en numerosas calles de ciudades europeas. Lo que está ocurriendo en estos ambientes islámicos, tan lejanos en lo cultural pero cercanos en lo geográfico, sin duda despierta el interés de un gran público.

Entre los que se autodenominan como patriotas, el interés no es menor. De hecho, acontecimientos y situaciones acaecidas en el Mundo islámico son claves a día de hoy para entender gran parte del ideario y las propuestas de numerosos grupos identitarios en Europa. El problema llega cuando ese interés no va ligado a un conocimiento en profundidad de la cuestión, provocando que los mitos y las simplificaciones, imperen sobre lo racional y el análisis.
Podría pensarse que, al tratarse de cuestiones relacionadas con ambientes extra-europeos, las concepciones en torno al mundo islámico son secundarias dentro del conjunto de ideologías que podemos denominar como ‘’patriotas’’ en España. Paradójicamente ésto no es así: Muchas de las opiniones sobre el mundo islámico son auténticos mitos movilizadores de no pocas organizaciones.
Tenemos por tanto dos situaciones combinadas: Por un lado, el tremendo interés (Entre patriotas y no patriotas) sobre qué está ocurriendo y por qué en el contexto islámico; y por otro, el desconocimiento de unas causas profundas que nos lo expliquen. La combinación de estos dos factores acaba generando un conjunto de simplificaciones e idealizaciones absurdas que han alcanzado en algunos grupúsculos la categoría ''credo político''.
Para poner cierto orden y aclarar una serie de conceptos mínimos en torno a cómo ha llegado el Mundo islámico a la situación en la que se encuentra, desarrollaré una serie de artículos analizando en profundidad la cuestión, con el firme propósito de disolver de una vez por todas los numerosos mitos que rodean el tema.
Comencemos hoy por una mera introducción, en la que sentar las bases para explicaciones ulteriores.

Contexto geográfico y situación económica general
Primeramente, conviene aclarar cuáles van a ser los límites geográficos de nuestro estudio: Cuando hablo de Mundo islámico me estoy refiriendo al enorme espacio que comprende la mayor parte de las regiones desde Marruecos hasta Indonesia. El epicentro de esta gigantesca área se encuentra en las zonas árabes, en tanto que desde allí surgió el Islam, que es la fe religiosa que mantiene unidos y articula tan diversos territorios. Dentro de las zonas árabes habría que destacar la propia Península arábiga, que posee un carácter sagrado para los musulmanes al ser donde predicó por primera vez Mahoma; y Egipto, que conecta el área africana (Magreb) con la asiática (Mashrek) y es además el principal centro cultural de todo el mundo islámico.
Desde esta franja, el Islam se extiende también hacia el sur, penetrando en un gran número de países de la llamada África negra.
Ocupando también una zona central dentro del mundo islámico, y haciendo frontera al este con el área árabe, tenemos a Irán, donde no se habla lengua árabe ni se profesa el Islam suní (La corriente mayoritaria), lo que provoca, tal como veremos posteriormente, no pocos enfrentamientos con las regiones que le rodean.

Teniendo ya claro de que regiones del mundo vamos a estar hablando, profundicemos ahora en sus características principales: De acuerdo con los actuales criterios de clasificación económica, son áreas en vías de desarrollo que se encuentran en un auténtico Boom demográfico: La población aumenta a un ritmo vertiginoso y hay una alta proporción de población joven. Esta situación explica en gran medida la enorme conflictividad interna existente, ya que la población joven es la que demanda servicios y empleo, prestaciones que ni las economías ni los Estados de estos territorios son capaces de proveer. Así, también esta situación explica la inmigración masiva que llega a Occidente desde estas zonas.
Otro importante factor es el analfabetismo imperante, que afecta en muchos lugares al 50% de la población, lo que limita en gran medida los márgenes de desarrollo económico a medio plazo.
La conflictividad no solo es social (Interna) sino que también hay enormes tensiones entre los diferentes países: Gran parte de los presupuestos de los precarios estados se invierten en el fortalecimiento de los ejércitos.
Los dos grandes conflictos a partir de los cuales se puede entender el resto, son el enfrentamiento entre Suníes y Chíes, que se traduce en una auténtica ‘’Guerra fría en miniatura’’ entre Arabia Saudía e Irán, y la guerra, directa o indirecta, de todo el Islam internacional contra Israel.
Es evidente que, en un espacio geográfico tan extenso, las particularidades dentro de cada zona son numerosas, pero estos son los rasgos principales que articulan y conectan el Mundo islámico.

Las diferentes corrientes del Islam
Si bien el Islam es el elemento que articula este espacio, éste no es ni mucho homogéneo, sino que internamente se subdivide en diversas corrientes.
Ésto es clave para entender la enorme conflictividad que se vive en esta zona del mundo, tal como ocurre con el ya citado enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán, que no es más que la plasmación en nuestros días de una rivalidad basada en cuestiones étnico-religiosas que dura ya siglos.
Además, el Islamismo, movimiento religioso-político al que dedicaremos no pocas líneas, tiene como base de su doctrina política a la religión islámica, con lo cual, para poder entender las diferentes versiones del Islamismo debemos comprender también las diferentes versiones del Islam.
Pasemos, por tanto, a analizarlas:

Islam Sunnita
En el mundo existen aproximadamente 1.000.000.000 de musulmanes si bien esta cifra crece ante sus desorbitadas tasas de natalidad. De todos ellos, el 90% profesa la versión suní. Esta corriente tiene 5 pilares básicos que todo fiel debe seguir:
1. La Shahada (Testimonio): Los musulmanes deben dar testimonio de que el ‘’Único Dios es Ala y Mahoma es su profeta’’. Igualmente, el Corán es la única verdad, revelada por Dios a este profeta.
2. Al-Salat (Oración): Se deben realizar 5 rezos diarios de entre 5 y 10 minutos cada uno de ellos, mirando siempre hacia La Meca.
3. Al-Zakat (Limosna obligatoria): Se debe pagar a una serie de instituciones que se encargan de repartirlo entre los más desfavorecidos.
4. Ramadán (El ayuno): Siguiendo el calendario lunar musulmán, hay un mes al año que deben ayunar de comida y bebida durante todo el día. Curiosamente, el Ramadán es más practicado que la Oración.
5. Al-Hajj (Peregrinación): Al menos una vez en la vida, todo musulmán debe peregrinar a La Meca.
Estos cinco principios son los que van a determinar el día a día de la población musulmana, y son imprescindibles para entender sus formas de vida.
Otro rasgo importante que debemos destacar es que el Islam tiene la pretensión de controlar tanto la vida pública como la privada: No existe una separación entre lo religioso y lo político. Los califas de antaño eran la máxima autoridad política y religiosa. No existía nada parecido a la separación entre el Papado y las Monarquías europeas que se dio en Occidente, o a la supremacía del poder político (Basileus) sobre el religioso (Los patriarcas ortodoxos) típica del Imperio bizantino. En el Mundo islámico poder político y religioso conforman un único cuerpo.
Por ello, las leyes que han de regir la sociedad deben tener un carácter jurídico-religioso: La Sharia es esta Ley que, basada en el Corán, debería servir teóricamente para legislar en las sociedades musulmanes (Posteriormente profundizaremos en el conflicto entre los modernizadores y los defensores de la Vuelta atrás)
El problema llega cuando, al leer el Corán, comprobamos que hay muy pocas normas concretas recogidas en él, con lo cual es muy difícil regir una sociedad utilizando únicamente los Textos sagrados. Por ello, se traen a colación los Hadices, es decir, los dichos y los hechos de Mahoma, que no aparecen en el Corán. Así, la biografía del Profeta funciona también como una guía vital para los musulmanes: Si una acción fue desarrollada por Mahoma, entonces es legítima (Es importante tener esto en cuenta porque ni mucho menos Mahoma fue un modelo moral, al menos como lo entendemos en Occidente)
Esta solución va unida a un nuevo problema: Es necesario interpretar tanto el Corán
como las acciones y palabras del Profeta, por lo que surgen las Escuelas jurídicas que se encargan de esta tarea, y que desarrollan los códigos legales que por fin es posible aplicar en la práctica.
Dentro del Islam suní tenemos las siguientes escuelas:
Escuela Hanafita: Se considera la más abierta y tolerante. Fue la que siguió el Imperio otomano, y a día de hoy continúa en Irak y Siria.
Escuela Shafiíta: Presente en Egipto, Indonesia, Malasia y Filipinas.
Escuela Malejita: la principal en el Magreb y una de las más intolerantes.
Escuela Hanbalita: La más rigorista de todas. Es la que ha desarrollado el derecho en países como Arabia Saudí, Qatar o entre los talibanes.
Estas escuelas surgieron en época medieval, lo que hace que a día de hoy sea muy complicar seguido sus preceptos, lo que genera numerosos conflictos.

Islam chiíta
Los chiíes componen entre el 9 y el 10% de la población musulmana global. Se separaron de los suníes 29 años después de la muerte de Mahoma, en el contexto de la elección de una nueva cabeza visible del por aquel entonces recién nacido mundo islámico.
Los suníes sostenían que para ser Califa bastaba con ser de la tribu de Mahoma, mientras que los chíies defendían que debía ser descendiente directo del Profeta.
Dentro de los chiítas existe otra subdivisión entre ismaelíes y duodecimanes. Estos segundos son los más numerosos y los que imperan sobre Irán, el estado musulmán chií por excelencia. También existen importantes minorías chiítas en Irak, Siria o el Líbano.
La principal diferencia que tiene con respecto a la corriente suní es que rechazan la versión coránica utilizada por éstos: Consideran que Mahoma entregó una Revelación mucho más extensa y completa que, sin embargo, fue eliminada y manipulada por los padres de la corriente suní. Se entenderá por tanto que, dado lo grave de esta acusación, haya habido un enorme conflicto histórico entre ambos grupos, tal ya he adelantado antes.
Conviene detenerse también en la figura del imán, que es la principal autoridad
religiosa para los chiítas: Es el alter ego del Califa para el mundo suní. Debe ser descendiente de Alí, yerno de Mahoma, y se encarga de interpretar el Corán, labor muy importante, ya que  los chiítas no hacen una lectura literal de los Textos sagrados, sino que diferencian entre lo escrito (Material) y el contenido trascendente que encierra el texto (Espiritual), siendo esta segunda parte la que debe ser desgranada por el imán.
Los suníes, por su parte, no realizan esta diferenciación, sino que practican una lectura literal y rigorista.
Dentro del Islam chií de los duodecimanes, tenemos más subdivisiones como por ejemplo entre los alauitas y los alevís. Entre los alauitas se encuentra Basher al-Assad, lo que explica las buenas relaciones entre Siria e Irán, y la importancia de este país en el tablero de ajedrez que existe en Oriente próximo en el enfrentamiento entre el mundo suní, encabezado por Arabia Saudí y el mundo chií, encabezado por Irán. Conflicto, que como ya hemos visto, parte desde la Edad media.

Los jayiritas
Los jayiritas son una corriente muy minoritaria del Islam (1% del total), concentrados en los desiertos de Argelia. Dado su escaso número, no nos detendremos en ellos.

Estos son a grandes rasgos los bloques en los que se divide el Islam. No hemos profundizado en todas las ramificaciones que existen, ni en cuestiones de tipo teológico o filosófico, porque es un material que excede los objetivos de este artículo que tan solo pretende ser una introducción al tema.
Sin embargo, queda claro que el Islam no es un todo homogéneo y conviene resaltarlo, ya que que el Islamismo es una corriente política que tiene como base la religión, y por ellos las diferentes versiones religiosas constituirán diferentes versiones políticas.

Contexto histórico
Desde el nacimiento mismo del Islam, éste ha estado amenazando Europa: En las
décadas siguientes a la predicación de Mahoma, los musulmanes ya habían ocupado toda la ribera sur del Mediterráneo y habían hecho retroceder al Imperio Bizantino en todo el Oriente próximo. Posteriormente, llegaría la invasión a España, a Sicilia, los asaltos a Constantinopla, …
El éxito de la Primera cruzada no sería, a la postre, más que una victoria fugaz que no volvería a repetirse en tiempos medievales. Para cuando llega la Edad moderna, Constantinopla, la Segunda Roma, ha caído, y los turcos, el gran poder islámico del momento, penetran hasta el mismo corazón de Europa.
Esta dinámica desarrollada durante siglos comenzó a tornarse en Lepanto: Por primera vez la Armada otomana, que hasta ese momento estaba consideraba como invencible,
era derrotada, y a pesar de que fue rápidamente reconstruida, jamás volvería a ejecutar ofensivas de importancia en el Mare Nostrum. Junto a este hito, tenemos la doble derrota de los turcos en Viena, seguida de las ofensivas polacas y húngaras, que
recuperarían un gran número de territorios en suelo europeo. Ya en el siglo XVIII otra gran potencia comenzaría a traer nuevos quebraderos de cabeza a la Sublime puerta: El ascenso de Rusia y su presión militar sobre el Mar negro y el Caúcaso.
Para cuando llegamos al siglo XIX, el Imperio otomano, aunque aún poderoso, es ya una potencia de segundo orden.
La llegada del Nacionalismo provocaría levamientos en la zona de los Balcanes que llevarían a la independencia de un gran número de nuevos territorios. Para entonces ya se habla del Imperio otomano como el Hombre enfermo de Europa.
En este contexto, comenzará la época dorada de Occidente: Las naciones europeas al calor de los fuegos de la industria, alcanzarán una supremacía total sobre el resto de pueblos del Globo. Prueba de ello, es la ocupación del continente africano en cuestión de pocos años: Por primera vez, territorios históricamente islámicos pasan a manos europeas.
El colofón a este cambio de dinámica llegaría tras el final de la I Guerra mundial y el tratado de Sèvres: Oficialmente el Imperio otomano queda desmantelado y sus posesiones históricas pasaban a ser protectorados de potencias europeas. Es en este momento donde comienza nuestro estudio para entender el Mundo islámico actual: Tanto el final del Imperio otomano como la ocupación colonial posterior, supusieron
una auténtica conmoción para la Umma (Comunidad de musulmanes) y supone, incluso a día de hoy, un auténtico trauma histórico: El último imperio islámico, había sido destruido y ocupado por sus rivales históricos.
Esta situación de postración ante Europa originó dos movimientos de respuesta que son el origen de las actuales corrientes que aun imperan en el Mundo islámico: Los nacionalistas modernizadores y los islamistas.

Nacionalismos modernizadores(Panarabismo): Una parte de la intelectualidad
Nasser, principal representante
de los nacionalistas modernizadores
indígena, especialmente aquellos que habían sido formados en instituciones europeas,
entendieron que, si querían liberar a sus territorios del 
control europeo y alcanzar un nivel de desarrollo similar al de Occidente, debían imitar las formas y técnicas europeas. Así, comenzaron los intentos por construir Estados-nación, industrializar las economías, separar al poder religioso del político, … En definitiva, debían llevar a cabo las reformas que los europeos habían ejecutado a lo largo del siglo XIX.

La semilla del islamismo (Panislamismo): Junto a los nacionalismos modernizadores surgió su antítesis. Otros autores dieron un diagnóstico totalmente diferente a los problemas de su tiempo: La postración del Mundo islámico frente a Occidente no se debía a su menor desarrollo técnico, sino que se trataba de un castigo divino provocado por haber abandonado la ortodoxia religiosa. La solución, por tanto, era sencilla: Los musulmanes deben volver a la ortodoxia, a las formas puras de la
religión mahometana, para recuperar la grandeza de los califatos de antaño cuando era Europa la que temblaba ante el avance de las hordas islámicas. La solución pasaba por una Vuelta atrás, y no por una modernización Hacia adelante.
Esta corriente nace como respuesta al control europeo de Oriente próximo, pero, una vez esos territorios son descolonizados, las formas europeas permanecen, en tanto que los nacionalistas modernizadores querían implementarlas en sus propios países. Bajo la óptica de los islamistas son, por tanto, igual de enemigos que los occidentales, ya que, como éstos, tratan de consolidar la impiedad y el pecado

Al hablar del Mundo islámico en el siglo XX debemos tener en cuenta la existencia de estas dos corrientes ya que son absolutamente fundamentales: Una no se entiende sin la otra. La fortaleza inicial demostrada por los nacionalistas, tendrá como resultado la marginalidad política de los islamistas. Pero cuando los modernizadores comiencen a perder apoyos e influencia, los integristas islámicos comenzarán a extenderse, creciendo de manera exponencial hasta llegar a ser la fuerza principal de todas las regiones islámicas del Planeta.
En los siguientes artículos, analizaremos en profundidad estas dinámicas.


Continuar con la serie Entender el mundo islámico:
Panarabismo
Islamismo

Fuentes y material para ampliar
FLAQUE, Jaume (2004) El Islam: Descripción actual, dimensión mundial, movimientos islámicos. Eguzkilore, San Sebastián.

Conferencia J.J. Esparza analizando los orígenes y la actualidad de la Yihad:



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Comentarios

  1. Para un occidental de la calle se hace imposible comprender el "mundo" musulmán, puesto que ellos no hacen absolutamente nada para integrarse en el país que les acoge y en muchos casos disfrutan de ayudas que ni tienen los propios indígenas, tampoco podemos olvidar que todo este flujo de la migración obedece a una política iniciada por Soros con los falsos emigrantes, pero de los que ya han conseguido entrar tampoco hacen nada más bien el contrario para despejar las dudas, no quieren obligaciones pero si derechos tradicionalmente occidente es cristiana y lo que no es de recibo es que nosotros debamos aceptar sus costumbres e incluso la alimentación en colegios.
    Sus costumbres y religión no pueden estar por encima de la nuestras y nuestras leyes particularmente aplaudo la decisión del gobierno de Austria, Dinamarca e Hungría y Europa debe reflexionar sobre ello, expulsando a todo aquel que no se merezca estar, sobre todo los violadores que la prensa calla.

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    1. Un saludo José, y gracias por comentar.
      Efectivamente para nosotros es muy complicado entender el mundo islámico ya que son otra ''civilización'' totalmente diferente, con su propia cosmovisión y esquemas mentales.
      Respecto a lo que comentas del Islam el Europa, en mi opinión el problema no es tanto 'cultural' (Islamización, terrorismo, etc) sino demográfico: El reemplazo de la población autóctona por la foránea dadas sus desorbitadas tasas de natalidad.
      Un saludo.

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    2. Ben Bella ex presidente argelino ya predijo "conquistareis" Europa con el vientre de vuestras mujeres y se cumple a ello añade la deriva exportadora por intereses ocultos inconfesables aunque sepamos de donde vienen y porque, lo cierto es que aquellos primeros refugiados de los años, 40, 60 que huyeron de África del norte y se refugiaron en Suecia, Dinamarca y hasta en Francia, de alguna manera sin renunciar a sus creencias y religión se adaptaron bien, el caos empieza con sus hijos que además la mayoría ya nació en el país que acogieron a sus padres, pero y sobre todo y ya por otros intereses esta en los nietos. Un saludo

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    3. Hay quien dice que panarabismo y panislamismo, más que antitéticos, son corrientes paralelas que parten de los mismos presupuestos identitarios. El panislamismo no sería tan tradicional como lo pintan y también tendría orígenes secularistas más que religiosos.

      La diferencia entre suníes y chiíes está exagerada. En lo que nos interesa a los occidentales, lo más destacable de los chiíes es que creen tienen creencias mesiánicas más acusadas -lo que puede tener un impacto en su forma de concebir el mundo- y que practican la taqiyya en toda su amplitud. Irán apoya a todo tipo de grupos terroristas suníes sin el menor empacho. El mundillo patriota está confundido al creer que Irán es su amigo. Sin la Revolución Islámica de Irán no se entiende el auge del integrismo y del terrorismo islámico.

      Ningún presidente argelino dijo aquello de que conquistarían Europa con el vientre de sus mujeres. Verificado en las actas de la ONU. Bulo, aunque puede ser una descripción de la actual situación.

      El problema no es que nos reemplacen. Nos reemplazan porque hemos dejado de reproducirnos. Pero el problema no es el reemplazo en sí sino el hecho de que hayamos dejado de reproducirnos. Con nuestra actual natalidad, la muerte de Europa está asegurada, haya o no inmigración. Al contrario, sin inmigración se acelera el proceso de extinción. Para solucionar el problema hay que actuar sobre la natalidad autóctona de manera que aseguremos el reemplazo generacional. Esa es la verdadera lucha y no las distracciones que promueve el mundillo identitario.

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    4. Buenos días y gracias por comentar.
      El Panarabismo y el islamismo son, en mi opinión, fuerzas contrapuestas: Los primeros buscan la ''revolución hacia adelante'' y los segundos ''la vuelta atrás''. Además, el auge de unos, supone la marginalidad de los otros. ¿Supone ésto que yo apoye a uno u otro? No, ambas corrientes me parecen nocivas.

      Las diferencias entre suníes y chiíes son básicamente las recogidas aquí, aunque no se si exageradas o no. Efectivamente la Revolución iraní es clave en el auge islamista (Tanto suní como chií) ya que fue la primera plasmación práctica de islamismo político. Autores como Quod o Mawdudi se limitaron a plantear la teoría, pero Homeini fue el primero en aplicarlo.
      Con respecto a Irán como ''referente'', es uno de los temas que precisamente me gustaría criticar en un futuro: Es precisamente a lo que me refería con ''idealizaciones absurdas'' al principio del texto.

      Con respecto al tema demográfico, coincido al 100%: Tenemos el ejemplo de Japón, donde no hay inmigración, pero no por ello están más lejos del colapso demográfico. Lo analicé hace tiempo en este texto, por si quieres echarle un ojo: https://gransustitucion.blogspot.com/2017/02/13-japon-un-espejo-en-el-que-mirarse.html
      En ese sentido, me han gustado bastante las declaraciones de uno de los nuevos ministros italianos aludiendo a la necesidad de ''más bebés italianos''.

      Un saludo, y gracias por el aporte.

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    5. No es que Japón no tenga inmigración, es que en Japón está prohibido el Corán por lo tanto no hay mezquitas y a los árabes musulmanes no se les da visado ni de vacaciones, tampoco hay inversiones árabes ¿habéis visto alguna vez un ministro japonés reunirse con algún dirigente musulmán?.

      Y bien significativo es también Australia ; "Son los inmigrantes, no los australianos, los que deben adaptarse. O lo toman o lo dejan. Estoy harto de que esta nación tenga que preocuparse de si estamos ofendiendo a otras culturas o a otros individuos.

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    6. En Japón sí que hay mezquitas. Y para comprobarlo basta con buscar "mosque Japan" en Google. El movimiento identitario promueve una serie de mitos bastante absurdos.

      En respuesta a Gran Sustitución, me alegro de que coincidamos en algunos puntos. Y celebro que estés dispuesto a desmontar los mitos que asume irracionalmente el área. Hay mucho trabajo que hacer. Coincido en que lo fundamental es elevar la natalidad autóctona hasta que por lo menos aseguremos el reemplazo generacional. Esto, por sí solo, ahuyentará a la inmigración.

      Sobre la contraposición entre panarabismo y panislamismo. Bueno, lo que te comentaba es sólo una teoría. Yo no los veo tan contrapuestos. Uno es un nacionalismo basado en la lengua y el otro es un nacionalismo basado en la religión. De esto pueden surgir grandes tensiones, pero el fin es el mismo: unificar al mundo musulmán y recuperar su antiguo esplendor. Recuerdo haber leído a algún estudioso de estos temas que explicaba estos dos movimientos como surgidos de la misma raíz modernista, a pesar de que uno de ellos haga hincapié en la religión. Me refiero a movimientos como la Hermandad Musulmana o a salafistas como Al Afgani, que partían de una retórica anticolonialista. El panislamismo ha triunfado en países donde previamente imperaba el panarabismo, no así en las monarquías, que han demostrado ser más hábiles para contener el impulso salafista. Quizá el panarabismo de alguna manera ha preparado el terreno al panislamismo. Pero ya digo que sólo es una teoría.

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