ENTENDER EL MUNDO ISLÁMICO III: EL ISLAMISMO

Como ya comenté en el artículo introductorio a esta serie, el Islamismo, o mejor dicho los acontecimientos inspirados por éste, es uno de los temas que más titulares inspira dentro de la prensa y los medios de información occidentales. A pesar de ello, el desconocimiento sobre el fenómeno es notable: Las explicaciones dadas quedan reducidas muchas veces a un conjunto de tópicos sin profundidad, que no consiguen acercarse a las causas elementales del problema.
Siendo esto así, me gustaría tratar de acabar con una serie de ideas preconcebidas y mitos que abundan entre el ciudadano español medio, para tratar de contribuir a clarificar una cuestión tan importante como es la del Islamismo y las causas de su proliferación.

Orígenes del Islamismo: Colonización europea y Hermanos Musulmanes
Las primeras manifestaciones del Islamismo moderno surgieron como resultado de la desmembración del Imperio otomano a partir de 1918 (Conviene repasar el artículo ya enlazado anteriormente) y la posterior disolución del Califato por Ataturk en 1924: 
Por primera vez desde los orígenes del Islam, éste había sido sometido a los poderes europeos, los territorios históricamente islámicos habían sido ocupados por los ‘’infieles’’ y la institución del Califato había sido suprimida…¡Por un musulmán!
La respuesta a esta nueva situación de postración ante Occidente se dividió en dos variantes, cada una con su propio diagnóstico y sus soluciones particulares:
Los nacionalistas modernizadores interpretaban que los musulmanes debían imitar las ‘’formas europeas’’ para tratar de salir de su situación de postración; mientras que los Islamistas, por el contrario, planteaban una ‘’vuelta atrás’’:
Debían regresar a los primeros momentos del Islam, cuando sus modos de vida no habían sido contaminados, ni se había abandonado la ortodoxia impuesta por Alá a través de Mahoma.
Antes de que esta escisión dentro del mundo musulmán fuese perceptible, ya había aparecido un grupo, a la postre la semilla del Islamismo, que sostenía que la ocupación colonial europea era una suerte de castigo divino provocado por el abandono de la ortodoxia islámica: Los Hermanos Musulmanes, fundado por Hassan el Banna (Egipto, 1928) 
La solución, por tanto, era sencilla: Los musulmanes debían volver al Islam puro, que no era otro que el predicado por Mahoma, recogido en el Corán, si querían salir de su situación de inferioridad y postración ante Occidente.
Para cuando surge esta agrupación, existe un sentimiento más o menos unánime dentro del mundo islámico (Y de todas las colonias en general) que no era otro que el de Independencia con respecto a las metrópolis europeas.
Este objetivo común, provocó que grupos de ideologías y planteamientos diversos, y
en algunos casos antagónicos, presentasen un frente unitario frente a los occidentales.

Una vez lograda la Independencia y desaparecido el enemigo que aglutinaba tan diversas corrientes, las diferencias entre unos y otros hicieron acto de presencia y se tornaron insalvables, llegándose incluso a la violencia civil.
De este modo ocurrió en Egipto, donde los Hermanos Musulmanes colaboraron con otros grupos políticos para tratar de expulsar a los británicos de Egipto e incluso apoyaron a los Oficiales Libres de Nasser cuando disolvieron la Monarquía corrupta del rey Faruq (1952)
Sin embargo, al cabo de pocos años, ya les consideraban enemigos acérrimos y perpetraron todo tipo de atentados contra ellos, siendo ilegalizados por Nasser en 1954.
Para entender el por qué de esta rivalidad, conviene analizar el programa político islamista.

Programa político islamista y mitos varios
El Islamismo NO es un accidente en la historia de los musulmanes. ¿Qué quiero decir con esto? Se ha propagado la idea, desde ambientes progres como no, de que el "Islamismo no es el auténtico Islam". Así, los terroristas islámicos no serían más que unos pocos extremistas, frente a una gran masa que los rechaza. Realmente esto no es así:
El Islamismo responde a una tradición islámica que se remonta a la muerte de Mahoma y que se basa en la lucha por la ortodoxia. Se han dado infinidad de conflictos dentro del mundo musulmán legitimados y basados en la idea de la vuelta al Islam ortodoxo y original, y el Islamismo no es más que el ejemplo contemporáneo de dicha tradición. Tenemos multitud de ejemplos: El enfrenamiento que provocó la escisión entre suníes y chíes tras la misma muerte del Profeta,
la proclamación del califato omeya, el califato abasí, la llegada de los almorávides y después los almohades, los turcos suníes contra persas shíes, … Todos esos enfrentamientos en el seno del Islam, se basaron en el regreso al Islam verdadero. NO es una excepción a la historia musulmana, sino más bien todo lo contrario.
Otra idea a aclarar, es la diferencia entre integristas y fundamentalistas:
-Integristas: Defienden una doctrina inmutable que se debe mantener en el tiempo
-Fundamentalistas: Doctrina monolítica que surge de la lectura de los textos sagrados.
Los Islamistas combinan ambos principios. De hecho, el Islam, de por sí, es una religión que tiende tanto al integrismo como al fundamentalismo, ya que no existe la idea de separación entre lo político, lo religioso y los sistemas morales.
También conviene detenerse en el por qué de la rapidísima expansión del Islamismo durante el siglo XX. Ésto se explica, básicamente, por la acción combinada de la sencillez de los planteamientos islamistas, unido a la crisis y disolución de la otra gran cosmovisión que ha existido dentro del mundo árabe durante el siglo XX que no fue que otra que el ya explicado Panarabismo
Mientras que la Modernización planteada por los nacionalistas no acababa de llegar, los Islamistas prometían una utopía que podía ser lograda con tan solo cumplir una serie de pasos relativamente sencillos y simples:
1. Califato como modelo de Estado: las instituciones políticas deben imitar a los primeros califatos que instauraron los musulmanes durante la vida de Mahoma y justo después de su muerte, ya que estos fueron los que más fielmente reflejaron las ordenanzas coránicas. Su idea, como ya he comentado, es la de una ‘’Vuelta atrás’’ hacia un pasado que consideran idílico.
2. Unión de todos los musulmanes por los vínculos de la fe y la lengua árabe coránica: El vínculo fundamental entre los seres humanos es la fe, que queda por encima de la nacionalidad, la raza, la lengua o la cultura.
Un asiático o un blanco musulmanes, son para ellos, al menos en teoría, iguales. Del mismo modo, un árabe que no sea un ‘’buen musulmán’’, será considerado un enemigo independientemente de su nacionalidad.
Así, podemos hablar de movimiento Panislámico, unión de todos los musulmanes; frente al Panarabismo, unión de los árabes en un Nación árabe. Esto explica el continuo enfrentamiento que hubo entre estas dos corrientes: Se estableció un ‘’diálogo’’, muchas veces violento, que llega incluso hasta nuestros días.
El Islamismo, en ese sentido, es una Contraideología: Es una respuesta a las formas y estructuras europeas importadas por los colonizadores, y que después adoptaron los modernizadores autóctonos.
3. La Sharia y los Hadices (Biografía de Mahoma) como base del código legal del
Califato. Cuando en el siglo XX estaba en su máximo apogeo el enfrentamiento entre Panarabismo e Islamismo, los segundos contraponían a los principios ilustrados una premisa muy sencilla: ‘’El Corán es nuestra Constitución’’. Esa cita refleja bien el concepto que inspira el legalismo en los regímenes islámicos. Si quieres leer más sobre el tema, te recomiendo este artículo introductorio.
4. Ataque a las corrientes heréticas del Islam y a otras religiones: Siguiendo los dictámenes y las órdenes expresas del Corán, se debe propagar la fe con los medios que sean necesarios. Ello implica no solo el sometimiento de otras religiones (Tradicionalmente el islam se ha enfrentado a hindúes, cristianos y judíos con mayor fiereza), sino también a otras corrientes islámicas que se consideran heréticas. Así se explica el eterno enfrentamiento entre Arabia saudí e Irán.
5. Proselitismo forzoso y masivo, muy relacionado con el punto anterior. Mahoma propagó la fe por las armas, y según los Hadices (Dichos y hechos del Profeta) toda acción o palabra de éste, se considera moralmente aceptable.
6. Interpretación literal del Corán, partiendo de la idea de que ‘’El Corán es su Constitución’’, también debe tenerse en cuenta que éste debe ser interpretado literalmente ya que es la Palabra de Alá. Conviene matizar que los Chíies no defienden la interpretación literal de los Textos, sino su interpretación (Más información en el artículo de introducción)
Como podemos ver, el programa es extremadamente sencillo, lo que ha permitido no solo su rapidísima expansión, sino también su transformación en un movimiento de masas e interclasista, apoyado no solo por los desheredados de las áreas islámicas sino por clases medias y altas, todos ellos descontentos ante el fracaso de la Modernización árabe.

Ideólogos del Islamismo: Qotb, Mawdudi y Jomeini
Tras Hassan el Banna, el Islamismo pasó por una fase de adaptación a los nuevos
tiempos: La Descolonización se había completado y no existía ya un enemigo externo a través del cual aglutinar las diversas corrientes políticas que estaban presentes en el mundo islámico en aquel momento. Los islamistas que actuaban en los primeros años post-descolonización, auténticos pioneros en ese sentido, rechazaban dos grandes herencias dejadas por los occidentales: A las élites conservadoras aliadas con los occidentales y entronizadas por los colonizadores antes de su marcha para asegurarse países satélites, que defendían el mantenimiento del statu quo; y las propias ideas y formas europeo-liberales que unas élites indígenas hicieron suyas y trataron de implantar en sus propios países, como por ejemplo Nasser en Egipto, para llevar a cabo una modernización.
Los conservadores trataban de mantener la situación heredada tras la Descolonización, y no pretendían ninguna ‘’vuelta atrás’’ ni la recuperación de la ortodoxia, algo que no era aceptado por los islamistas. Por su parte, los modernizadores trataban de adaptar la modernización europea al contexto islámico lo que, de facto, les hacía enemigos de los islamistas al tratar de instaurar las formas pecaminosas e impías de los occidentales.
Durante todo el siglo XX, los acontecimientos acaecidos en el mundo islámico estarán influidos e impulsados por estas tres cosmovisiones.
Curiosamente, el clero musulmán casi siempre estuvo del lado de los conservadores, y rechazaban la participación en política, al menos hasta la Revolución iraní encabeza por Jomeini, que supone el primer caso de clero revolucionario.
En este contexto jugó un papel fundamental Qotb, miembro de los Hermanos musulmanes. Fue el encargado de adaptar el Islamismo primigenio anti-colonización de Hassam el Banna, al nuevo contexto modernizador encabezado por Nasser.
Este personaje fue ahorcado en 1966 por orden de Nasser, lo que no impidió que sus
obras fuesen claves para la consolidación del pensamiento islamista en los nuevos tiempos. 
Su gran aportación se basaba en una nueva interpretación de la historia islámica: Frente a la historiografía y la cultura que estaban desarrollando los nacionalistas modernizadores, centrada en sus correspondientes estados y en el mundo árabe, Qotb desarrolló su propia interpretación en la que se condenaba toda la Historia del mundo islámico desde la misma caída del Imperio otomano: Desde el final del último imperio islámico, todo lo que había ocurrido en el mundo musulmán carecía de valor alguno, catalogando el periodo con un término que puede traducirse como ‘’ignorancia’’: Desconocimiento de Dios y la Fe.
El mundo post-colonial es, para ellos, identificable a los tiempos previos a la
predicación de Mahoma, cuando los pueblos del mundo no habían recibido aún la Revelación del Profeta, siendo los nacionalistas y los modernizadores del siglo XX comparables a los paganos de entonces, ya que éstos adoran también a sus propios falsos ídolos: La Nación, el Estado, la ideología, el Partido, …
Del mismo modo que Mahoma entró en La Meca y destruyó todos los ídolos adorados desde tiempos ancestrales por los pueblos arábigos, ahora los Islamistas debían hacer lo propio: Arrasar con los nuevos ídolos. El Partido, la Nación y las ideologías debían ser destruidos para establecer la única adoración posible: Alá.
>> Quotb proclamó el surgimiento de una ‘’nueva generación coránica’’ que pudiera construir en el mundo contemporáneo una nueva comunidad ideológica, islámica, sobre las ruinas del nacionalismo, de la misma manera que el Profeta y su generación habían edificado la comunidad de los creyentes sobre los escombros del paganismo árabe que habían destruido. << (Kepel Gilles, La Yihad)
Se puede entender a través de lo dicho que el Islamismo va a convertirse en el enemigo más acérrimo del panarabismo, no solo por la cuestión de los ‘’falsos ídolos’’, sino porque la proclamación de estados-nación fragmentó en su momento el mundo islámico (Umma), el cual, según las tesis islamistas, debía estar unido bajo el Califato.
La aportación de Qotb es fundamental, ya que recoge el principio de pasado utópico al que hay que regresar, y deja planteado el procedimiento que debe seguirse para lograrlo: Destruir el ‘’nuevo paganismo modernizador’’. Además, adapta el programa islamista a los nuevos tiempos post-coloniales: El enemigo no es ya el colonizador europeo, sino el indígena que ha adoptado las formas de los extranjeros, trayendo el pecado al propio mundo islámico

Otro gran ideólogo del Islamismo de aquellos años fue Mawdudi, procedente de Pakistán.
Su procedencia nos demuestra que el Mundo islámico va mucho más allá de las regiones árabes en las que tradicionalmente ponemos más atención.
Tras la prohibición de los Hermanos musulmanes en Egipto y la ejecución de Qotb (1966), el Islamismo de las zonas árabes quedó relativamente desmantelado y retraído hasta posiciones muy marginales. En ese momento, fue Mawdudi y otros pensadores de la zona del Indostán los que tomaron el relevo intelectual: En este territorio no ha habido una ruptura, sino que el pensamiento y las acciones de corte islamista comenzaron en los años 30 y continúan hasta nuestros días de manera ininterrumpida, en gran medida porque no hubo persecución como en el caso egipcio.
La gran aportación de Mawdudi fue la idea del Estado islámico, concepto que nos sonará bastante: Contraponía este modelo de estado, al Estado-Nación que planteaban los modernizadores a imitación de Europa.
Aplicando esto al caso pakistaní, el recién nacido estado tras la descolonización británica era un estado-nación para los ‘’musulmanes de la India’’. Mawdudi, por su parte, defendía un Estado islámico que abarcase toda la India. Mientras que la primera idea tiene una vocación nacional, el segundo se basa en el criterio religioso.
Este autor también habla de la idea de Yihad: En su primer libro, La Yihad en el Islam, plantea que la ‘’lucha’’ debe orientarse hacia la creación de este Estado islámico, que será el encargado de ‘’islamizar desde arriba’’ al resto de la población. El Estado es un instrumento al servicio de la fe. Este planteamiento también es novedoso, porque frente a la postura tradicional del clero musulmán que evitaba la participación política, Mawdudi sostiene que el Islam y la política son inseparables:
>> La política era un componente integral e inseparable de la fe islámica. <<
Nuevamente Mawdudi se retrotrae hacia ‘’el primer Islam’’ para legitimarse: Del mismo modo que Mahoma había expandido la fe por las armas, ahora debía hacerse lo mismo, con una lucha política activa, adaptada a los nuevos tiempos.
Su pensamiento combina perfectamente con el de Qotb: Mawdudi parte de las tesis del egipcio y concreta aún más el ‘’plan de acción islamista’’, que debe orientarse hacia la construcción del Estado islámico.
Curiosamente, Mawdudi y sus seguidores normalmente siguieron vías legales y trataron de ganar elecciones en Pakistán aunque con escaso éxito en estos primeros momentos. Fueron especialmente Qotb y Jomeini los que le dieron un componente revolucionario al movimiento.
Para la década de los 70, el islamismo ha quedado ya planteado teóricamente a través de estos dos autores, a pesar de existir aun importantes lagunas en la doctrina fruto de la natural complejidad que entraña el tratar de implementar sistemas y esquemas de origen medieval en plena época contemporánea.

Ante este panorama, el que viene a completar la evolución es el ayatolá Jomeini, el primero en llevar la teoría a la práctica a través de una revolución (1979). De hecho, este hito es para muchos el inicio de la llamada Era islamista, periodo durante el cual se expandirían estas ideas de manera sorprendente por la mayoría de los ambientes islámicos del Planeta.
La Revolución iraní derroca al Sha de Persia, un auto-proclamado monarca que trataba
de legitimar su gobierno evocando a los emperadores persas pre-islámicos y estaba siguiendo los pasos ‘’modernizadores’’ en el país. De la manera más sorprendente, el dirigente es depuesto por una serie de levantamientos populares encabezados por clérigos, algo que como ya he comentado, rompía con la tónica habitual en la cual los religiosos musulmanes no se inmiscuían demasiado en política. Para Jomeini, el clero (Llamados imanes en el caso chíi) debían conquistar el poder porque ellos eran los guías espirituales de su pueblo, y para dicha tarea, debían contar con las instituciones.
Los imanes eran unas figuras muy consideradas dentro del mundo chiita: Estaban encargados de interpretar el Corán (Algo que solo se hace en la versión chií del Islam),
lo que le daba un enorme prestigio y autoridad dentro de la población del país. Sin embargo, no debemos explicar su éxito en base a unos ‘’extremistas islámicos’’, ya que a la revuelta se unieron jóvenes universitarios, clases medias y altas, e incluso grupos de orientación marxista. El auténtico éxito de Jomeini éxito radicó en su capacidad para aglutinar corrientes tan diversas.
Nuevamente, los islamistas, en este caso chiíes, se legitiman en el pasado, aunque no ya en la primera predicación de Mahoma, sino en los intentos de su yerno, Alí, de hacerse con el poder tras la muerte del Profeta. Igual que él, debían levantarse contra el poder injusto e impío del Sha de Persia, como se había hecho antaño contra los monarcas usurpadores sunitas.
Aunque adaptado al caso chiita, vemos como la legitimación del poder basándose en los primeros momentos de vida del Islam es una constante en todas las corrientes islamistas.
Los sucesos iraníes tuvieron una importancia fundamental en todos los ámbitos musulmanes: Por primera vez se había instaurado un estado islámico, además, a través de cauces violentos y revolucionarios que habían logrado derrotar a una de las principales potencias de la región.
Había comenzado la Era islamista.

Los años dorados: La Era islamista
La República Islámica de Irán, primer estado teocrático proclamado en el siglo XX, había sido instaurado. El Islamismo podía ser llevado a la práctica. Sin embargo, iba a empezar a sufrir problemas desde muy pronto: Tan solo un año después de la instauración de la República, las fuerzas iraquíes de Saddam Husseim, por aquel entonces ya unos de los grandes referentes del nacionalismo modernizador, rompieron la frontera oeste de Irán y penetraron en el territorio, iniciando la llamada Guerra de Irak-Irán (1980-1988). Este conflicto es posiblemente el gran enfrentamiento abierto y a gran escala entre el Panarabismo modernizador (Irak de Saddam Husseim) y el Islamismo político (República islámica proclamada por Jomeini).
Los iraquíes pretendían lograr una victoria rápida sobre un gobierno aun inestable tras la revolución, anexionándose las regiones más ricas en petróleo y con población árabe. Sin embargo, los iraníes, muchos de ellos aun imbuidos por el espíritu de Guerra santa que había derrotado a la monarquía del Sha, se alistaron en masa como voluntarios al ejército.
Muchos de estos voluntarios, buscando voluntariamente el martirio, realizaron ataques en masa sobre las trincheras enemigas o avanzaron sobre campos de minas para limpiarlos. Las bajas fueron enormes, pero lograron, a pesar de todo, agotar al ejército iraquí que, por otra parte, estaba mejor pertrechado con armas y medios modernos.
La guerra podría decirse que quedó en tablas, pero Irán disfrutó más del empate: Irak había quedado arruinado y desprestigiado en una guerra que creían sencilla, mientras que el régimen islámico había sobrevivido al envite, mostrando al mundo además que contaban con no pocos individuos dispuestos a convertirse en mártires y a sacrificarse voluntariamente en defensa de la religión. Un nuevo espaldarazo al Islamismo.

S. Husseim e Irak se encontraban tremendamente endeudados como resultado de la derrota. Para subsanar la situación, los iraquíes iniciarían una nueva ofensiva, esta vez sobre el pequeño vecino Kuwait, al que arrebatarían sus abundantes reservas petrolíferas, lo que les permitiría salir de la bancarrota.
La invasión tuvo lugar en 1990, con consecuencias enormes: Un Estado laico, nacionalista y modernizador, había invadido la Península arábiga, territorio sagrado para los musulmanes. En tan solo dos días, la zona había sido ocupada y anexionada como provincia al resto de Irak.
La respuesta no se hizo esperar: Tan solo un año después, Estados Unidos encabezó una coalición, apoyada por toda la comunidad internacional que expulsó a los iraquíes de los territorios kuwatíes.
Saddam Husseim, paradójicamente, fue mantenido en el cargo, ya que se le consideraba un bastión contra la extensión del islamismo por Oriente medio. 
La intervención internacional, que en teoría garantizaba la continuidad del régimen saudí, provocó que éste sufriese un fuerte descrédito de cara a las fuerzas islamistas de la región: Habían convocado a los enemigos occidentales, y los habían abiertos las puertas de la Tierra sagrada, lo que fue considerado un ultraje y una traición.
Otro de los grandes hitos del Islamismo en estos años, fue la guerra de Afganistán (1978-1992) con la Unión Soviética: Las milicias islamistas de los muyahidines, tras
una brutal guerra de guerrillas lograron desgastar y derrotar a una de las dos grandes superpotencias del Globo. Esta victoria es posiblemente el mayor éxito islamista junto con la proclamación de Irán, un éxito, además, que ellos creían que podía ser exportado al resto del Planeta. Si la Unión Soviética, epicentro de uno de los dos bloques del Mundo, había sido derrotado por la lucha armada, entonces podría hacerse lo mismo con cualquier otro gobierno. Había nacido la Yihad Internacional.
Tres fueron los primeros objetivos de este proyecto de internacionalización de la lucha islamista: Egipto, Bosnia y Argelia.
En Bosnia trataron de islamizar la Guerra de los Balcanes a través de la población europea de religión musulmana, aunque no lo lograron, a pesar del considerable envío de combatientes armados a la zona.
En Egipto comenzaron a perpetrar ataques espectaculares, pero más allá de las víctimas tampoco lograron ningún cambio notable: Tras el asesinado del sucesor de Nasser, Sadat (1981), Murabak alcanzó el poder en el que se mantuvo hasta tiempos recientes a través de fórmulas dictatoriales. En ese tiempo, los islamistas han llevado a cabo numerosos atentados contra los turistas, con el fin de arruinar la economía del país, pero no han logrado ningún cambio sustancial.
Finalmente, en Argelia se creó el Frente Islámico de Salvación en 1989, que logró
ganar la primera vuelta de las elecciones al año siguiente. Esto provocó que el ejército 
interviniese y anulase la segunda vuelta, ilegalizando la organización y encarcelando a sus dirigentes, lo que provocó una guerra de baja intensidad en el país, que se ha mantenido hasta el acuerdo de paz de 1999. A pesar de la renuncia a las armas, el Frente Islámico de Salvación mantiene los principios islámicos y sigue siendo una amenaza latente.
En los tres casos citados, se puede hablar de cierto fracaso ya que a pesar de que se llevó la lucha a esos países, no se logró ningún cambio sustancial político ni se consiguió derrocar a los ‘’gobiernos impíos’’.
A lo largo de la última década del siglo XX se considera que termina la ‘Era islamista’, reduciéndose las actividades de estos grupos en todo el mundo. Sin embargo, en los inicios del nuevo milenio, se ha producido un cierto renacimiento.

Actualidad y falsos referentes
En los comienzos del siglo XXI se producen una serie de ataques que podemos considerar como un renacimiento islamista, a destacar el derribo de las Torres gemelas el 11 de Septiembre: Del mismo modo que los muyahidines habían derrotado a una de
las dos grandes superpotencias planetarias de aquel momento, Al-Qaeda golpeó en el corazón mismo de la que en ese momento era la única superpotencia global.
Para muchos, entre los que me incluyó, aquel acontecimiento marcó el final de la edad contemporánea, y nos introdujo en la Posmodernidad.
Los acontecimientos en Oriente medio también nos demuestran que el Islamismo sigue vivo: La lucha armada en Afganistán ha continuado, y tras la caída de Husseim y de Gadafi, Irak y Libia respectivamente se han disuelto en luchas intestinas protagonizadas en muchos casos por grupos islamistas. También en Siria el gobierno está combatiendo por expulsar a los últimos reductos islamistas mientras se escriben estas líneas.
La llamada Primavera árabe también ha sido una buena muestra de la situación real
del mundo islámico: La democratización de algunos estados árabes no ha sido más que la antesala a la llegada de los islamistas al poder. Este principio, tal como ocurrió en Argelia, nos demuestra que el Islamismo cuenta con apoyo popular y está muy vivo.
Por si esto fuera poco, los ataques han comenzado a extender también por Occidente: Esto se explica en base a que la inmigración masiva ha llevado a la proliferación de enormes masas de musulmanes asentadas en suelo europeo, lo que, unido a que el Islamismo goza del apoyo de un gran número de musulmanes, ha provocado el aumento de los atentados en nuestros países.
Llegados a este punto, conviene hacer una puntualización: Es cierto, como dicen los progres, que no todos los musulmanes son terroristas, pero una gran parte de los musulmanes apoyan el Islamismo.
El Islamismo, como venimos viendo, es el movimiento político que trata de instaurar un estado y un gobierno islámico. Esta tarea puede llevarse a cabo a través de cauces violentos, terrorismo, o pacíficos, formación de partidos, grupos, círculos, … Evidentemente, la mayoría de los musulmanes no son terroristas, pero sí apoyan en gran medida al Islamismo, tanto en Europa como en sus propios países. En los países musulmanes, las elecciones libres conceden el poder a los Islamitas, mientras en Europa, los barrios musulmanes son auténticos territorios independientes que viven prácticamente al margen de la administración, y en muchos casos bajo preceptos islámicos. Es un hecho el que el Islamismo es a día de hoy la única doctrina política que existe en el mundo musulmán, debido a la desaparición del Panarabismo, que pervive tan solo en ciertos estados de manera aislada, siendo por ello tremendamente seguida por una gran parte de los más de 1.000.000 millones de musulmanes que hay en el mundo.
En la misma Turquía, donde nació el primer movimiento laico dentro del mundo
musulmán encabezado por Ataturk, el presidente Erdogan, consciente del apoyo creciente al Islamismo, ha optado por ‘’islamizarse’’, ganando así un considerable respaldo electoral.
También conviene repasar en estas notas finales la relación que existe entre Islamismo y Globalización: No falta quien ve en el Islamismo una especie de contrapeso a ese fenómeno, al ser un defensor de elementos ‘’tradicionales’’. Lo cierto es que no se puede hablar de una lucha entre Islamismo y Globalización, sino de dos proyectos de globalización diferentes: El objetivo final islamista es la proclamación de un califato global que englobe a toda la población del mundo bajo la fe musulmana, todos hablando la lengua árabe coránica y regidos por las mismas leyes. En otras palabras, están planteando su propio modelo de Globalización, el cual, además, difunden utilizando todas las modernas técnicas que tienen a su disposición: Internet, vídeos editados digitalmente, televisión, …
El siquiera plantear el Islamismo como una alternativa a la Globalización o al propio Irán como un ‘’aliado patriota’’, ya demuestra el enorme desconocimiento que existe no ya de la historia reciente, sino de las mismas bases y fundamentos doctrinales del movimiento islamista. 

Artículos anteriores:
Introducción al mundo islámico
El Panarabismo

Fuentes y material de ampliación
Kepel, Gilles (2001), La yihad, Galaxia Gutenberg, Barcelona
Etienne, Bruno (1996), El Islamismo radical, Siglo XXI, Madrid
Elorza, Antonio (2002), Islam: Pluralidad cultural y terrorismo, Claves de razón práctica, Madrid

Vídeo J.J. Esparza explicando el Islamismo


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Comentarios

  1. Por añadir algo. Jomeni bebe del qotbismo. En Irán se conmemora la figura de Qotb. Irán apoya a los Hermanos Musulmanes en Egipto, en Palestina (Hamas)...

    La ceguera que sufren los patriotas con respecto a Irán no es inocente. Es una ceguera voluntaria alimentada con billetes.

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    1. Así es, efectivamente.
      Se quiere dar a entender que Irán es un ''islamismo diferente'', lo que es totalmente falso tal como comentas. Una auténtica desgracia intelectual a la que se abrazan no pocos patriotas. Es lo que me ha llevado a escribir estos artículos aclaratorios.
      Saludos.

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  2. (Perdon si repito: me da error al insertar el comentario.)

    Se agradece que ofrezcas una bibliografía al final del artículo. Eso marca la diferencia con otros blogs que opinan de todo sin haber leído nada y casi siempre siguiendo consignas interesadas.

    Aprovecho para plantearte algunas preguntas:
    1) Las "malas lenguas" dicen que Naser en algún momento llegó a formar parte de los Hermanos Musulmanes. ¿Hay algo de cierto en esto o es la típica calumnia?
    2) ¿Qué hay de cierto en la supuesta conexión masónica de los Hermanos Musulmanes? Quien dice masónica, dice simplemente modernista o en cierto modo ilustrada, con ribetes marxistoides en el caso de Qotb.
    3) ¿Qué opinas de los salafistas religiosos que se oponen al islamismo político y al salafismo yihadista, a veces condenándonlo en fetuas? ¿Se puede establecer una alianza con ellos en clave antiterrorista?
    4) ¿Qué opinas de la conexión de Irán con Al-Qaeda?
    5) ¿Qué busca exactamente Irán al patrocinar el terrorismo palestino y darle un cariz integrista? ¿Puro imperialismo, para ganarse al mundo árabe, con pretexto religioso?
    6) En el auge del integrismo y del terrorismo islámico, ¿qué porcentaje de culpa crees que tiene el conflicto palestino-israelí? ¿Si se soluciona este problema se reduciría la agresividad?
    7) Comentabas que es incorrecto decir que el islamismo político no tiene nada que ver con el islam. Estoy de acuerdo, entre otras razones porque no somos quién para evaluar si existe o no esa relación. Pero, dando por sentando que forma parte del islam, ¿el fenómeno terrorista y en particular en terrorismo suicida lo ves como un fenómeno puramente religioso o más bien como un fenómeno nihilista y modernista con pretexto religioso? Ojo, hablo exclusivamente del terrorismo, no de la guerra santa, que es evidente que forma parte del islam y tiene una raíz religiosa.

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    Respuestas
    1. Buenos días, y gracias por comentar.
      Bien, las cuestiones que planteas son bastante complicadas y cada una de ellas daría para un artículo completo, aunque te daré alguna opinión al respecto.
      1. Respecto a la conexión de Nasser con los Hermanos musulmanes, lo desconozco, no he estudiado en profundidad la biografía del personaje, sino solamente su implicación dentro del Panarabismo. Es posible que buscando crear un frente común frente a la metrópoli, hubiese habido algún tipo de contacto, pero no puedo confirmarlo.
      2. Tema masónico, ni idea: Personalmente no me gusta mucho hablar de temas de ''conspiración'' porque, aunque haya partes de verdad, siempre va ser un tema oscuro y difícil de estudiar, y en torno al cual se han desarrollado una serie de mitos que hacen mucho daño dentro de movimientos que pretendan ser serios. Por ello, me gusta centrarme en lo tangible y objetivo.
      3. Considero al Islam en sí mismo nocivo, y creo que las naciones europeas deben basar su seguridad en ''sus propios medios''. Mahoma extendió la fe por las armas y por tanto, el Islam puede propagarse manu militari (Independientemente de si se hace en clave islamista o no)
      4. Irán a apoyado grupos islamistas, tanto sunies como chíies. Es como poco lamentable que haya ''patriotas'' planteando que Irán es un aliado frente al Islamismo ¡Pero si Islam es el primer estado islámico del mundo!
      5. Irán, como Arabia Saudí, buscan encauzar el islamismo internacional y aprovecharlo para sus propios fines. Ya sea en Palestina o en Europa. La competencia por el tema palestino se explica por la Guerra fría en miniatura que esas dos potencias regionales tienen entre sí.
      6. Como indico en el artículo, el Islamismo es una respuesta a las 'formas europeas', independientemente de si estas se dan en la propia Europa o si son adoptadas por indígenas árabes (Panarabismo) Además, el Islamismo es un movimiento internacionalista.
      La desaparición de Israel no supondría, en ese sentido, absolutamente nada, porque la recuperación de los Santos lugares musulmanes en Jerusalén no es más que un pequeño objetivo, dentro de toda la cosmovisión islamista de carácter GLOBAL.
      Aprovecho para comentar que a los islamistas les importa un bledo Palestina porque recordemos que son enemigos acérrimos de las identidades nacionales o regionales. El vínculo exclusivo es el Islam, únicamente hablan de Palestina y de su defensa por motivos estratégicos.
      7. Muy buena pregunta. No lo tengo muy claro la verdad, ¿Tú que opinas al respecto?

      Discúlpame el no extenderme más, pero como te digo, estas cuestiones darían para un trabajo independiente. Saludos

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    2. Sobre lo que me preguntas, creo que el terrorismo es incompatible con la mayoría de religiones, especialmente con las que beben de la Biblia de alguna manera. Esto es más notorio en el terrorismo suicida, que tiene una raíz nihilista. El islam, lo mismo que el cristianismo, condena severamente el suicidio.

      En Europa el terrorismo lo inventan los anarquistas rusos, de donde pasa a toda la izquierda, pero también a grupos supuestamente católicos -solo culturalmente- como el IRA. En el mundo árabe, empiezan con estas acciones los grupos palestinos que tenían una tendencia laicista. Al principio eran típicamente secuestros de aviones a cambio de liberar a tal o cual preso palestino. Pero pronto empiezan a degenerar en pura barbarie. A principios de los 80, en el Líbano, los chiíes patrocinados por Irán le dan una nueva vuelta de tuerca inventando terrorismo suicida, que terminan imitando los suníes de Palestina.

      Según mi punto de vista, el terrorismo no tiene una raíz religiosa sino ideológica, con claros matices nihilistas, aunque personas religiosas lo pueden terminar adoptando engañados por dirigentes maquiavélicos. Pero bueno, nos movemos en el terreno de la opinión.

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    3. En sin duda una opinión interesante, la verdad es que nunca me había parado a pensar en los ''orígenes'' del terrorismo.
      Los islamistas parten de los hadices para justificarlo, es decir, de la biografía de Mahoma: El Profeta extendió la fe manu militari, con lo cual la violencia está legitimada. Pero claro, el fenómeno del terrorista suicida cambia esa idea inicial.
      Un tema complejo, sin duda.

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