VÍDEO: EL ESTADO-NACIÓN FRENTE AL MUNDIALISMO (J.J.ESPARZA)

En el último artículo pudimos profundizar en como las bases nacionales que han estructurado la vida de nuestro pueblo desde hace siglos se encuentran en un proceso de desintegración provocado por el avance de la Globalizacion. Este fenómeno no es únicamente español, sino que avanza con diferentes intensidades en todo Occidente.
Para tratar en este tema vital traigo hoy una publicación diferente: Un breve comentario de la conferencia de José Javier Esparza, El Estado-nación contra el mundialismo, sobre la que recogeré unas opiniones a favor, en contra y unas conclusiones finales.

Ideas generales
En este documento, el autor ilustra de manera breve y fácilmente comprensible como se ha venido configurando el estado-nación en los últimos dos siglos y como en la actualidad se encuentra en grave peligro. Analizando cuatro elementos, Pueblo, nación, estado y sistema-mundo, logra desarrollar en tan solo 1 hora una explicación bastante satisfactoria de cómo hemos llegado hasta donde estamos y lo que podemos esperar de un oscuro porvenir.

Tras haber visto el vídeo varias veces, puedo decir que coincido en la mayor parte de las ideas expresadas por Esparza aunque también discrepo en otras. Por tanto a continuación, expongo un breve análisis de mis impresiones personales al respecto y que puede servir de guía a aquellos que estén interesados en escuchar la conferencia:

Principios en los que coincido
A grandes rasgos coincido en la mayor parte de las explicaciones dadas. La línea argumental de la conferencia se basa en una postura crítica frente a la Globalización (Reseñando que ‘’genera descontento’’), centrándose especialmente en como afecta a tres conceptos heredados de nuestros padres: Pueblo, Nación y Estado.
Me parece especialmente importante la argumentación en la que expone como el avance de la Globalización (También llamada Sistema-mundo)
) no es solo un proceso político y económico, sino que lleva también a la destrucción de las identidades. Tiene, por tanto, una dimensión ideológica a través de la imposición de una ‘’cultura mundial’’, en palabras del propio conferenciante.
También es importante, tal como hace Esparza, ir desechando ya la definición de nación desarrollada por la Revolución francesa, en la que la nación es tan solo un segmento de la población; y la de los liberales actuales, que sostienen que no había nación antes del liberalismo. 
Su definición concreta de nación, si bien no es la utilizada por mí, sí que me parece correcta. Él la define como: ‘’Nación es un pueblo que toma conciencia política de sí mismo’’. Para comparar, la definición utilizada actualmente por mí es la siguiente:
>>Idea de pertenencia a un grupo, compartida por una comunidad de personas unidas por una serie de lazos de los que son conscientes y reivindican, apelando al control de manera excluyente de un territorio, tratando de dotarse de estructuras estatales propias y tienen, normalmente, referentes histórico-míticos en los que se legitiman.<<
Aunque la mía es más extensa, ambas son fácilmente identificables:
-Pueblo: Comunidad de personas
-Toma de conciencia: Idea de pertenencia a través de unos lazos de los que son conscientes
-Conciencia política: Buscan dotarse de estructuras políticas propias.

También me parece correcta su idea de lo que debería ser el Estado: Un mero instrumento al servicio de la Nación. En extensión, también coincido con su crítica a las actuales instituciones en tanto que no cumplen con dicha función básica y además, en muchos casos, atentan contra la propia nación y su integridad, tal como ocurre en España con el Régimen del 78.
Otro dato que es necesario tener en cuenta es que el problema en España es doble: No solo se está produciendo la disolución en el exterior, sino también una fragmentación en el interior a través de los independentismos y el nefasto sistema autonómico.
El autor también aclara como tras la Globalización no se encuentra una élite única, sino que el propio sistema se basa en el enfrentamiento de grupos de interés dispares: La idea de un único poder global, que sigue el arquetipo del villano hollywodiense, no existe y es algo que hay que ir aclarando. Para presentar una alternativa hay que tener claro las bases del sistema al que se está haciendo oposición.
Esparza también aporta la que posiblemente sea la idea clave: La Nación es la base que debemos de tomar para solucionar todos los problemas de nuestro tiempo y con la que se debe diseñar un proyecto alternativo al Sistema-mundo.

Principios en los que discrepo:
A pesar de todo lo dicho, discrepo en una serie de puntos muy concretos: Primero, su definición de nación no atiende a las connotaciones geográficas que tiene el concepto, aunque al no estar la conferencia centrada en desarrollar una definición de nación es algo comprensible que no se haya detenido a profundizar en el término.
Por tanto, mi mayor discrepancia se encuentra en su ‘’defensa’’ del modelo Estado que existió en Occidente durante gran parte del siglo XX. Sostiene que aquel sistema ‘’alcanzó la perfección’’ ya que cubría todas las necesidades básicas del hombre. En lo personal, no coincido con esa defensa del Estado keynesiano ya que éste presentó importantes lagunas y fallos que explican en gran medida su desaparición:
La excesiva intervención estatal llevó a crear una auténtica ‘burbuja económica’ que habría de estallar en la crisis del petróleo del año 1973 y que daría lugar al despegue del neoliberalismo como sistema político-económico imperante. En futuros artículos se analizará en profundidad el modelo estatal y económico implantado en Occidente tras la II Guerra mundial. Si bien es cierto que el neoliberalismo así como la no-intervención del Estado en la economía me parece también rechazable, no considero bajo ningún término que aquel Estado hubiese ‘’llegado a la perfección’’ ni muchísimo menos.

Conclusiones
Tal como hemos podido ver, en grandes líneas estoy de acuerdo con lo expuesto por Esparza en el vídeo y además lo considero altamente instructivo: Todo patriota debería echarle un ojo a esta conferencia.
Destacaría especialmente el recorrido histórico que hace en su explicación, desde la Revolución francesa hasta nuestros días, su análisis del actual sistema-mundo y sus impresiones sobre cómo comenzar un auténtico proyecto de alternativa en el cual la nación debe ser la base fundacional a partir de la cual comenzar a construir.


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