¿SE PUEDE CREAR UNA NACIÓN?

Hace unos cuantos años, cuando todavía iba al instituto, recuerdo que realizamos una excursión a Burgos. Allí, una señora muy amable se acercó a preguntarnos de donde éramos a lo que un compañero le respondió que del Norte. Ella resolvió ‘’Ah, de Santander’’, intervención a la que siguió una gran indignación general: ‘’De Santander no, ¡De CANTABRIA!’’. Fue en ese momento cuando me planteé por primera que era aquello de ser cántabro y cual era mi identidad al comprobar que las personas que no vivían en mi región no lo tenían muy claro. A día de hoy, unos cuantos años después y tras bastante reflexión, puedo decir que en gran medida esa ‘’identidad cántabra’’ de la que tantos de mis vecinos hacen gala es una creación un tanto artificiosa. Se cumple el refrán de que uno nunca es profeta en su tierra. Ruego que, si hay algún lector cántabro, espere a llegar al final del artículo dándome así tiempo para explicarme.
Esta introducción nos lleva a una clara pregunta, ¿Puede ‘’inventarse’’ una nación o una identidad?

Ya que en artículos anteriores he venido desarrollando una explicación sobre cómo se conforma una identidad española a lo largo de la Historia, convendría ahora preguntarse cómo surgen estas otras identidades tan típicas en nuestros días y que, aun teniendo una dudosa base histórica, cuentan con bastantes seguidores. Estas identidades de las que hablo no tienen por qué ir ligadas a un proyecto de independencia tal y como hemos visto con la identidad cántabra. De hecho, en este texto me centraré en otros ejemplos que no sean el nacionalismo vasco o catalán, con el fin de diversificar un poco y no utilizar los mismos ejemplos siempre.   
Le he estado dando bastantes vueltas a cómo llamar a estas identidades sin base real: Primeramente, habían pensado en definirlas como naciones artificiales, pero no me parece del todo correcto ya que, en realidad, todas las naciones son artificiales al ser ‘’creaciones’’ humanas. Por ello, utilizaré de ahora en adelante el término naciones artificiosas. El adjetivo artificioso puede significar dos cosas:
1.Que no tiene naturalidad o sencillez
2.Que simula o encubre algo
Ambas acepciones se aplican perfectamente a la idea que quiero expresar. Normalmente este proceso de invención/ creación viene capitaneado por una élite que puede ser de muy diversa índole (Política, económica, …) y que busca básicamente obtener diferentes ventajas o privilegios, los cuales van a depender del tipo de élite en cuestión. Por ejemplo, una élite de tipo económico buscará blindar o mejorar esa situación de superioridad en lo económico o una élite política buscará la independencia de su correspondiente región.
Para entender correctamente la explicación, primeramente, desarrollaré la teoría y después la ilustraré con ejemplos que, como ya he dicho, irán más allá de los tratadísimos nacionalismos vasco y catalán.

La creación de una nación o una identidad
Para entender cómo es posible este proceso de creación recuperemos nuevamente el concepto de nación que estamos manejando:
1.Idea de pertenencia a un grupo
2.Compartida por una comunidad de personas
3.Unidas por una serie de lazos de los que son conscientes y reivindican
4.Apelando al control de manera excluyente de un territorio
5.Tratando de dotarse de estructuras estatales propias 
6. Y tienen, normalmente, referentes histórico-míticos en los que se legitiman.

Las élites implicadas en el proceso de creación tienden a construir cada uno de estos requisitos para generar la idea de pertenencia. Por tanto, el Punto 1 es la conclusión del proceso, y no el inicio.
Podemos decir que el primero de los pasos sería seleccionar la comunidad de personas que va a suponer la base antropológica de la nueva nación (Punto 2) y el territorio que les pertenece en exclusividad (Punto 4).
A partir de ahí, se establecen los lazos nacionales (Punto 3) que van a unir a esa comunidad seleccionada (Y a separarla de otras) y que también los ligarán a ese suelo que reclaman. Junto a estos lazos, también suelen aparecer los referentes histórico-míticos (Punto 6) que sirven para consolidar aún más esa unión.
El desarrollo de estructuras políticas (Punto 5), que no tienen por qué ser estatales, sería también otro elemento clave ya que serán el principal instrumento para hacer cumplir sus reivindicaciones, extender ese sentimiento entre la comunidad y hacerse reconocer en el exterior.
La efectividad varía de unos casos a otros: Puede que esta élite creadora sea seguida
por una amplia parte de la comunidad a la que apelan o quedar como una minoría marginal. En caso de tener éxito, esa idea de pertenencia que señalo en el Punto 1 quedará establecida firmemente.
Para facilitar la compresión de todo lo dicho,  recojamos ahora una serie de ejemplos históricos que explican el proceso perfectamente y que prueban que este fenómeno continúa hoy plenamente vigente:

1)  La independencia de Hispano américa (Siglo XIX)
2)  La independencia de Oriente medio y África (Siglo XX)
3)  Las comunidades autónomas en España

1)  La independencia de Hispano américa (Siglo XIX)
Muy posiblemente el primer gran ejemplo de ‘invención de una nación’ lo encontramos en los procesos de independencia hispanoamericanos. En este caso se puede hablar de éxito en el proceso de creación ya que prácticamente nadie niega la
existencia de naciones en esta parte del mundo a excepción, tal vez, de los movimientos indigenistas.
Para entender el surgimiento de los estados latinoamericanos debemos retroceder hasta la invasión napoleónica a España que desconectaría a la metrópoli de sus colonias y daría comienzo al proceso de independencia.
Conviene puntualizar que estas líneas NO son una historia de la independencia americana, sino que me limitaré a utilizar este ejemplo histórico para ilustrar cómo crear una nación.
Pues bien, los criterios de creación fueron las siguientes:
1.Élite creadora
La élite que encabezó el proceso fueron los conocidos como criollos, una cúpula política y económica en gran medida conformada por eurodescendientes, aunque también había algún mestizo.
Este grupo, que se había venido forjando desde los inicios de la propia conquista, ya habían comenzado a plantear problemas a la Monarquía desde el siglo XVIII a través de diferentes reivindicaciones y resistencias a perder poder.
Estas tensiones son las que acabarían por dar lugar al movimiento independentista.
Todo el proceso de independencia, así como los gobiernos resultantes, estarían encabezados por este grupo, que en la mayoría de las regiones eran minoritarios en comparación con la gran masa de población indígena.
2.Comunidad de personas y territorio a reclamar
Para llevar a cabo su proyecto, necesitaban contar con el mayor número de apoyos posible lo que les llevó a apelar a todos los habitantes de Latinoamérica en su lucha contra una Monarquía española que, aunque convaleciente, todavía tenía capacidades para retener aquellos territorios. Los criollos, al ser una minoría, no podían llevar a cabo esa empresa solos.
Por tanto, el proyecto nacional englobaba en principio tanto a criollos, como a indígenas como a negros (En las zonas en las que había población esclava africana).
Conviene puntualizar que tuvieron un éxito relativo en este intento de arrastrar al conjunto de la población, aunque ese es otro tema.
El territorio a reclamar era, evidentemente, toda la América española, desde las regiones del centro de Norteamérica al extremo sur de la Patagonia. El que sea un territorio claramente delimitado, en este caso por los océanos, ayuda a generar esa identidad común.
3.Lazos nacionales y referentes histórico míticos
El principal elemento de unión que trataron de establecer fue el rechazo a lo español, un sentimiento que Bolívar supo explotar de manera muy inteligente.
En tanto que existían razas y grupos sociales dispares, el principal elemento de unión era el enemigo común y la descripción de éste como un opresor brutal.
Entre otras muchas citas de los protagonistas del proceso, recojo ésta de Bolívar que creo que refleja bien el tono de la propaganda de aquella época:
>>Destruir en Venezuela la raza maldita de los españoles (…) Ni uno solo debe quedar vivo<<
Una vez lograda la independencia, sin un enemigo común, los territorios recién emancipados sufrieron durante décadas convulsiones internas y externas. El principal ‘’soldador’’, es decir, el enemigo común, había desaparecido, y con él, la unidad de Latinoamérica.
Otro importante lazo de unión fueron las promesas comunes a todos los liberales de que, una vez se eliminase el Antiguo Régimen y se implantase el imperio de la razón, se produciría un desarrollo continuo guiado por las luces de la ciencia que permitiría la constitución de un auténtico Paraíso terrenal. Esta concepción no fue única de Latinoamérica, sino que fue compartida por los liberales de todo el mundo e integrada incluso después por el marxismo
En cuanto a los referentes históricos, no fueron pocas las ocasiones en las que los Libertadores se consideraron a sí mismos como los continuadores de los imperios precolombinos.
Miranda, por ejemplo, quería crear un gigantesco imperio suramericano al que llamarían la Gran Colombia (Proyecto que fracasaría en el futuro) a cuyo frente se encontraría un dirigente conocido como El Inca, que serviría para conectar con el periodo prehispánico además de ganar adeptos entre los indígenas.
Utilizar esta coartada histórica para legitimar la independencia no tiene demasiado sentido en tanto que fueron los propios ancestros de los Libertadores, europeos todos ellos, los que eliminaron aquellos imperios locales, sin embargo, era la última muestra de un poder local en América y por tanto al único referente histórico al que podían apelar.
En cuanto a los referentes míticos no se puede destacar ninguno especialmente ya que al ser una revolución de carácter liberal tenían un importante componente laico, más si cabe teniendo en cuenta que la Iglesia católica era uno de los grandes pilares del poder español en América. El único ejemplo podrían ser las ya citadas promesas de Paraíso terrenal, aunque éstas fueron comunes a todos los liberales, con lo cual no se pueden achacar únicamente a los independentistas de Hispanoamérica.
4.Estructuras políticas
Las estructuras políticas germinaron incluso antes del comienzo del proceso de independencia en forma de juntas que no se rebelaron contra España,
sino contra el poder napoleónico tal como había ocurrido en la propia Península. Fue posteriormente cuando este poder paralelo comenzó a capitanear la independencia.
Debemos tener en cuenta que para estos Libertadores la creación de una nación era una tarea básica ya que eran liberales y, por ende, su modelo de estado era el Estado-nación, con lo cual necesitaban dotarse de esa base ideológica para tener éxito en su empresa política: Según el liberalismo político, la soberanía se encuentra en la nación, con lo cual se hace necesaria la existencia de una nación.
Otra gran estructura política que sirvió para el desarrollo del proyecto fueron los ejércitos, a destacar el de San Martín y el de Bolívar, principales responsables del triunfo independentista. (La guerra es la continuación de la política por otros medios, Carl Von Clausewitz)



5.¿Éxito?
En cuanto al éxito podemos hablar de triunfo y de fracaso de manera paralela: Triunfo, en tanto que se logró la independencia y a día de hoy nadie parece negar la realidad de
las ‘naciones hispanoamericanas’ (También llamadas latinoamericanas por aquellos que buscan desconectarse del todo del pasado hispánico)
Sin embargo, se puede hablar de fracaso debido a la propia fragmentación política existente (Fracaso de la Gran Colombia y con ella de la idea de un imperio suramericano unido), al caos que continuó durante décadas en ese
continente y al actual movimiento indigenista que pretende, partiendo de la diferencia racial existente entre criollos e indígenas que se perpetúa hasta hoy, crear nuevas estructuras políticas.
La fragmentación política que acabo de citar no es más que el reflejo en la realidad de las diferentes corrientes e intereses existentes entre las élites criollas que
que encabezaron el proceso de independencia: Una vez logrado el objetivo básico que no era otro que la independencia, se hicieron patentes las diferencias en los objetivos de unas y otras, desatando devastadoras guerras en el territorio. Los países que actualmente existen en esta región del mundo tuvieron como bases fundaciones la administración española preexistente y también, apoyándose en esta, la élite criolla que dominaba ese lugar, al contrario de que lo viene sosteniendo desde hace décadas la historiografía nacionalista.

-Historiografía nacionalista e izquierda bolivariana
Desde la independencia misma y hasta hoy en día, ha existido una corriente historiográfica que sostiene que la independencia de Hispanoamérica fue impulsada por sentimientos nacionales: Durante los últimos años del imperio español habían venido forjándose una serie de naciones en aquel territorio que, en un momento dado, buscaron su independencia a través de la lucha armada.
A día de hoy esta tesis es la que sostiene gran parte de la izquierda bolivariana. Sin embargo, podemos decir que está totalmente superada en los ambientes académicos a ambos lados del océano, lo que no impide que siga teniendo un gran seguimiento a nivel popular. Como ya he citado anteriormente, los estados hispanoamericanos tuvieron como base fundacional los intereses de los criollos y la administración española sobre la que éstos se apoyaron a la hora de crear las nuevas estructuras estatales.
La estabilización del panorama latinoamericano y el asentamiento de la idea de nación sobre las mentalidades de los habitantes de aquellas zonas se produciría en los años finales del siglo XIX principalmente a través de dictaduras militares que, paulatinamente, irían liberalizándose y modernizándose. En esa evolución, la eliminación del analfabetismo y la escolarización obligatoria jugarían un papel vital en la consolidación de la idea de naciones hispanoamericanas.

2)  Independencia de África y Oriente medio
Otros de los grandes ejemplos de creación artificiosa de una nación fue la desarrollada por la mayoría de los gobiernos que surgieron con la descolonización europea del mundo. Conviene puntualizar que en gran parte del Asia colonizada sí
que existían sentimientos nacionales desde antiguo, como por ejemplo en Japón o China. Por ello, nos centraremos especialmente en otros dos grandes espacios donde no se puede hablar propiamente de nación antes de la Descolonización: África y Oriente medio (Salvando ciertas excepciones, claro está)
En tanto que en algún momento tengo previsto abordar la caótica situación que se vive en Oriente medio, me centraré especialmente en el caso africano.
Muy sucintamente podemos afirmar que la situación inicial era la siguiente: Gran parte de África se encontraba ocupada por los imperios europeos del momento. Tal situación, independientemente de si existen sentimientos nacionales o no, genera rechazo en la población local: Todo pueblo se resiste a ser sometido por un poder ajeno, desde la más pequeña tribu hasta una nación. Por ejemplo, las tribus pre-romanas asentadas en la Península ibérica se resistieron a la ocupación romana y ello no implica que existiese una nación española en aquellos momentos.
Paralelamente se había ido conformando una élite indígena, muchas veces a la sombra de los propios colonos y que incluso se habían llegado a formar en las correspondientes metrópolis. Con esa élite es con la que se negociaría la Descolonización.
Así, podemos decir que los europeos salen de los territorios anteriormente ocupados y dejan a su cargo a una élite local de formación europea. Algunos ejemplos son Patrice Lumumba, principal protagonista de la independencia del Congo que, si bien no estudió en Bélgica, sí que fue miembro de prestigiosas escuelas coloniales de su país. Otro caso es el de Félix Houphouët-Boigny, que encabezó la independencia de Costa de Marfil y
que estudió en una escuela militar de la zona. Los ejemplos son múltiples y se repiten en otros países del Globo, como es el caso de Mahatma Gandhi que tuvo oportunidad de estudiar en Inglaterra.
Estos líderes con una educación privilegiada eran perfectamente conscientes de la tarea que tenían por delante: No bastaba con lograr la independencia, sino que debían modernizar sus respectivos países para sacarlos del atraso que sufrían y permitir que se acercasen lo más rápido posible al nivel occidental. ¿Cuál era la forma de lograrlo? Imitando los modelos de los países europeos que los habían colonizado y de los que habían recibido formación.

1.Élite creadora
La élite creadora de la nación estuvo conformada por esos indígenas que, habiendo recibido una formación superior y de corte occidental, encabezaron a sus respectivos territorios hacia la independencia. Recordemos que sus objetivos iban más allá de lograr la plena soberanía, ya que debían igualar el nivel de vida occidental para evitar ser nuevamente satelizados.
2.Comunidad y territorio
El error básico que cometieron fue el no tener en cuenta en casi ningún caso la base humana sobre la que se estaban ejecutando todos estos cambios. Un simple vistazo al mapa de África u Oriente medio nos permite observar como gran parte de los países han sido creados a ‘’escuadra y cartabón’’ durante ese proceso de negociación entre
colonos europeos y élites indígenas. De hecho, la mayoría tienen como base las administraciones coloniales previas. Existe la anécdota histórica que cuenta que Churchill dibujó las fronteras de Oriente medio estando borracho. Posiblemente esa historia no tenga demasiada credibilidad, pero lo cierto es que bien podría ser cierto ante el diseño que se implantó.
Esas fronteras arbitrarias y artificiales llevaron a que una misma etnia quedase dividida en diferentes estados y a que grupos rivales tuviesen que convivir dentro de una misma administración.
Estos recién nacidos estados, tal como ocurrió en Latinoamérica, trataron en su momento de dar cierta cohesión y unidad a las poblaciones que quedaron bajo su control de cara a hacer viable las labores de gobierno pertinentes. En este caso podemos hablar claramente de rotunda fracaso en la tarea, tal como expondré a continuación.

3.Lazos nacionales y referentes históricos
En tanto que en la mayoría de los casos no existía una comunidad unitaria, sino un amplio crisol de pueblos conviviendo bajo un mismo estado, la simple idea de desarrollar un proyecto nacional
unitario era una utopía. No solo eso, sino que una convivencia pacífica entrañaba ya enormes dificultades tal como se comprobaría con el tiempo.
Los lazos nacionales que se trataron de desarrollar pivotaron entre dos grandes polos: Las promesas modernizadoras y de desarrollo que habrían de cumplirse tras la implantación del modelo occidental y la recuperación de elementos culturales nativos previos a la colonización. El desarrollo, o no llegó o se quedó corto, mientras que la cultura nativa era variadísima en tanto que cada etnia tenía la propia, con lo cual tampoco se pudieron establecer elementos de unión basándose en ella.
La unidad era, por tanto, un imposible.
4.Estructuras políticas
Todos los países independizados utilizaron el modelo político europeo basado en el Estado-nación, que serviría para ejecutar todo el paquete de reformas posterior: Democratización, industrialización del país, alfabetización, …
A día de hoy podemos ya podemos decir que fue un error absoluto el implantar este modelo político sobre unas comunidades que desde luego no conformaban una nación
unitaria y que jamás habían establecido ningún tipo de unidad ni política, ni social, ni cultural previamente a la conquista europea. En gran de parte de África y también de Oriente medio lo que existía, y existe aún, es un conjunto de comunidades diferentes entre sí que, por azares del destino o por la decisión arbitraria de unos dirigentes concretos, quedaron sujetos a una administración estatal con la que no se identificaban bajo ningún concepto.
El problema se recrudece aún más si las comunidades comienzan a competir entre sí
por el poder en ese Estado tal como ocurrió por ejemplo en Burundi con los enfrentamientos entre hutus y tutsis, dos etnias diferentes y rivales. También es destacable que, al estar estas etnias formadas por un número equiparable de personas, ninguna se puede imponer sobre la otra de manera definitiva lo que lleva al constante conflicto a pesar de las victorias puntuales de una u otra.
5.¿Éxito?
La conclusión por tanto está clara: El proceso nacionalizador en gran parte de África y Oriente medio puede catalogarse como un rotundo fracaso. Los ejemplos de guerras entre etnias rivales son múltiples y continúan hoy día. Achacar esos conflictos a la pobreza es una simplificación absurda: En su mayoría la causa principal es la coexistencia de comunidades rivales bajo un mismo estado y en un mismo territorio.
Aplicando lo dicho a Oriento medio conviene señalar que es prácticamente imposible
una convivencia entre suníes, chíies, cristianos, judíos, además de otras etnias como puede ser los kurdos. Más aun creer que conformarán algún día una nación unitaria, al menos, tal como lo entendemos en Occidente.
Para terminar con este epígrafe conviene hacer mención de un movimiento en auge que también ha influido terriblemente sobre África y Oriente medio, y que ha sido otro enorme factor de desestabilización en estos países que no es otro que el islamismo. Este movimiento político se fundamente sobre la idea de la unidad de todos los
creyentes musulmanes (Umma) por encima de fronteras, culturas, lenguas o estados dispares, lo que explica en gran medida que haya sido un gran problema para muchos estados, con tendencia laica y nacionalizadora, de África y del mundo árabe al considerar que el único elemento de identidad válido es la fe musulmana.

3)  Las comunidades autónomas en España
No debemos pensar que estos procesos existen solo en el exterior, ya que en España hemos sido testigos del desarrollo de un enorme proyecto de creación de identidades, no nacionales en muchos casos, pero identidades al fin y al cabo, que han sido la base del actual estado de las autonomías. En otras palabras: la actual organización territorial del estado español tiene como fundamento ideológico una serie de identidades regionales que han sido prácticamente diseñadas desde cero.
Para evitar que algún lector se sienta ofendido al leer estas líneas, utilizaré como ejemplo Cantabria, que es mi región, para evitar así toda sospecha de intereses partidistas. Antes de comenzar conviene puntualizar que España puede considerarse, a todas luces, un país diverso en lo cultural, lo que no implica pasar por bueno todo lo que se ha dicho en los últimos cuarenta años.
Por otro lado, también tengo que aclarar que considero que en mi región efectivamente existe una cultura de lo más interesante, de la que me siento partícipe
y que, por supuesto, invito a conocer a todo aquel que esté leyendo estas líneas. Precisamente por ello, desapruebo tajantemente el uso partidista e interesado que se ha hecho de ella para legitimar diferentes proyectos de tipo político que van desde la existencia de la propia comunidad autónoma hasta la de una clase política igual de decadente que la del resto del territorio nacional.
¿Qué ha ocurrido en Cantabria?
El apelativo ‘Cantabria’ para denominar a esta región del norte de España es bastante nuevo, ya que se implantó en 1981 para denominar a la recién constituida comunidad autónoma.
La recuperación de Cantabria como topónimo corrió a cargo de una serie de personajes entre los que destaca el actual presidente de la comunidad, Miguel Ángel Revilla, durante toda la década de 1970. Ya en su día, Claudio Sánchez Albornoz
aclaró la tremenda tergiversación histórica que se estaba produciendo, lo que generó un tremendo revuelo por estos lares. La cita que resume el proceso y en la que se menciona a esa élite creadora y sus motivaciones es la que sigue:
>>No pocos que nunca hubiesen jugado un papel protagónico en la política nacional hispana, transidos de ambiciones de fama y de medro, empujan a España hacia un torpe y extremo federalismo. Porque nunca hubiesen sido nada o hubiesen sido poca cosa en el gobierno o en el parlamento nacionales, quieren ser cabezas de ratón en unidades regionales; e incluso se atreven a fraccionar las creadas por la historia para hacerse la ilusión de una rectoría nunca alcanzada por otro camino (…) Y no faltan caciques o aspirantes a caciques que sacan el pecho fuera ante supuestas diferencias comarcanas>>.
(Texto redactado por Sánchez Albornoz y leído por el catedrático de la universidad de Santander, José Ángel García de Cortázar, en el ateneo santanderino. Fuente: Blog de Jesús Lainz )

En contraposición a las corrientes actuales debemos tener en cuenta que, entre el siglo XIII y el XIX, este territorio se conocía como La Montaña, topónimo que se explica por la contraposición existente entre el carácter poco montañoso de Castilla y el gran desnivel que hay en el norte. En el siglo XIX, ante las reformas territoriales implantadas por el estado liberal se denominó a la región Santander, ya que por ley cada división territorial debía recibir el nombre del núcleo de población más grande presente en ella. Aun así, el topónimo de La Montaña y el gentilicio montañés se mantuvo hasta el comienzo de la democracia en España. A partir de ese momento y sobre todo tras la inplantación de la autonomía, se fue consolidando una identidad cántabra que continúa desarrollándose en nuestros días. 
Paradójicamente, las principales muestras culturales de la zona continúan haciendo alusión al antiguo toponimo: Las canciones, se llaman montañesas; los bailes, las danzas montañesas; el plato típico, cocido montañés; la fiesta regional, La Montaña;... Por desgracia, tales ejemplos de cultura local no hacen reflexionar demasiado a la población.
Esta identidad cántabra, como otras muchas que a día de hoy conviven en el suelo peninsular, posee unas bases históricas totalmente ridículas y falseadas. Para empezar, sostiene la existencia de un hecho diferencial cántabro, excusa para ir aumentando los privilegios y las prebendas obtenidas del gobierno central. Así, se plantea la conexión entre los cántabros pre-romanos y los actuales cántabros, ya que esa es la única coartada histórica para plantear una autonomía de tipo político.
Por otro lado, la identidad y la historia de la región se plantea como independiente de Castilla lo cual no tiene fundamento alguno. Muchos regionalistas se han sumado a esa idea tan ridículo de la ''Castilla opresora de las naciones peninsulares'', si bien, gracias a Dios, esta concepción no ha tenido tanta acogida. Algunos, los más radicales, también han defendido la existencia de una lengua cántabra, el cantabru. La buena noticia es que cualquiera conocedor del castellano puedo hablarlo, ya que simplemente consiste en utilizar las palabras castellanas y darles terminación en u.
A día de hoy, y tal como mencioné al principio del artículo, se puede hablar de un éxito en la creación de una identidad cántabra, y como ésta, existen también otros ejemplos en España más allá de los nacionalismos periféricos. 
No deja de parecerme curioso cómo hay personas que rechazan el ser miembros de la nación española pero reivindican de manera furibunda su identidad regional que, en muchos casos, no puede entenderse como independiente del resto del territorio y que no tiene una profundidad histórica más allá del inicio de la democracia.

Hemos visto a lo largo de estas líneas como una élite lo suficientemente activa e inteligente es capaz de generar una sentimiento de identidad independientemente de si este tiene bases reales o no. El control de la cultura y de la educación es un requisito sine qua non para tener éxito en la tarea.
Entonces, ¿Cómo protegernos? La protección ha de ser tener la iniciativa y la voluntad para informarnos por nosotros mismo y estudiar, por nuestra cuenta, la historia y la cultura reales. Esta tarea puede ser emprendida hoy, más fácilmente que nunca, utilizando el instrumento que es internet (Con los debidos filtros, claro está).
En último término, la solución definitiva sería desarrollar un proyecto político y cultural capaz de corregir toda la estructura educativa española que está orientada no solo a perpetuar estos errores sino a denigrar la propia historia de España. Para esto queda, lamentablemente, mucho. Por tanto, debemos hacer lo que podamos con los medios que disponibles de cara a clarificar este panorama en muchos casos desolador. He aquí una de las misiones de esta plataforma.


Fuentes y ampliación
-Guerra civil en la República centroafricana. Buen ejemplo de las guerras tribales del continente
-Las guerras de África
-Interesante conferencia de Jesús Laínz sobre la toma de los cántabros preromanos como referente histórico del nacionalismo vasco y el regionalismo cántabro.
(Enlace al vídeo en Youtube)
-Página del propio Jesús Laínz Populismo regionalista cántabro 

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