PERO, ¿QUÉ ES LA NACIÓN?

- Este artículo ha sido integrado, revisado y ampliado en el libro Una nación llamada España. ¿Quiéres hacerte con él?

Esta página, que se autodenomina patriota, no podría tener otro estreno que no fuese realizando un esfuerzo para definir qué cosa es la Patria. La cuestión ha sido y es tremendamente debatida habiendo opiniones para todos los gustos incluyendo la negación de su existencia como tal. El amplio abanico de interpretaciones ha provocado que existan bastantes dudas sobre el tema entre la ciudadanía, y el actual sistema educativo y cultural, hostil a concepciones nacionales, tampoco ha ayudado a clarificar esta situación.
Además, la confusión afecta también a gente que se auto-define políticamente en términos patriotas, lo que es bastante más grave: Muy pocos tienen una teoría elaborada al respecto, limitándose en la mayoría de los casos a ser poseedores de una especie de ‘’patriotismo natural’’ heredado de sus padres, sin una reflexión profunda que lo sustente ni unas bases de conocimiento histórico mínimas.
Este desarme intelectual en torno al concepto de nación es especialmente grave en nuestros tiempos, ya que se combina el ataque generalizado a esta institución con la falta de preparación de las personas que deben defenderla.

Ante este estado de cosas se vuelve imprescindible un análisis profundo para poner cierto orden sobre la cuestión. Este artículo tiene por objetivo tratar de contribuir a esta ambiciosa tarea de clarificación, inaugurando una serie de artículos que tratarán en profundidad el tema.
El presente texto estará dividido en tres partes claramente diferenciadas, cada una de las cuales busca aclarar puntos polémicos sobre el tema. Los epígrafes que desarrollaré hoy son los que siguen:
-Explicaciones sobre que es la nación desde el siglo XIX a la actualidad
-Un repaso a los errores típicos sobre la concepción de nación en nuestros días
-Definición de nación propia: Elaboración de una teoría propia

Explicaciones sobre que es la nación desde el siglo XIX a la actualidad
Gran parte de las concepciones erróneas sobre el término Nación que existen en nuestros días se debe a la existencia de dos contextos diferentes pero combinados
Primero, tal como comentaba antes, la dinámica política, económica y filosófica actual es contraria a la concepción nacional: España, Europa y el Mundo se encuentran inmersos en un proceso de Globalización que amenaza con disolver las instituciones nacionales. Este fenómeno no es exclusivamente político o económico, sino que tiene su plasmación en la cultura.
Segundo, las explicaciones que se han desarrollado durante los siglos XIX y XX en torno a qué cosa es la nación, o bien han quedado ya obsoletas o son insuficientes.
Ante este panorama urge hacer un alto para delimitar claramente cual es nuestro objeto de estudio, siendo el mejor punto de partida conocer qué dijeron los que nos precedieron. Por tanto, procedamos a un sumario repaso de las teorías que se han desarrollado en época contemporánea sobre el concepto nacional.

  1.Liberalismo
Las primeras explicaciones filosóficamente elaboradas sobre la nación fueron desarrolladas por los liberales tras las revoluciones del siglo XIX. 
Tal como veremos más adelante, ésto no quiere decir que la nación como tal surja en este momento, sino que por primera vez se dota a esta institución humana de contenido político: La soberanía se encuentra en la Nación.
La destrucción de las mal llamadas Monarquías absolutas sustentadas sobre el poder divino de los reyes dio lugar a los Estados-nación, basados en la soberanía nacional: El poder del soberano proviene de la nación, no de Dios.
Este cambio doctrinal precisaba de una definición concreta
de nación en tanto que era el elemento clave de la teoría política:
La idea principal a la que se llegó desde los círculos liberales fue que las naciones eran entes eternos y naturales, por tanto, no constituidos por el hombre y que siempre habían estado ahí. No debe extrañarnos tal concepción ya que según el primer liberalismo económico, también el Mercado era algo natural, independiente del hombre y por ello, capaz de autorregularse exactamente igual que lo hacía la Naturaleza. La tendencia a sacralizar instituciones humanas es habitual dentro del Primer liberalismo.
Volviendo sobre la Nación, decir que autores como Modesto Lafuente en su obra Historia General de España o el gran liberal español, Cánovas del Castillo,
desarrollaron esta concepción de la ‘’nación natural’’.
Definir qué era la nación y escribir una historia completa sobre ella se convirtieron en dos de las tareas prioritarias que desarrollaron los primeros liberales de toda Europa. En España, el citado Modesto la Fuente fue el principal encargado de ello. El claro interés político de aquellas obras hizo que muchas de ellas presentasen una excesiva crítica a instituciones y formas del Antiguo Régimen. La historiografía científica debería esperar hasta bien entrado el siglo XIX aunque este tema excede ya los objetivos del artículo.
Creo, y aquí va una teoría personal, que el rechazo al poder divino de los reyes precisaba de una teoría política que tuviese el suficiente peso como para contraponerse al modelo anterior, lo que llevó a ‘’divinizar’’ a la Nación, dándole ese halo de eternidad y sacralidad, siendo así más asumible el cambio de soberanía divina a soberanía nacional. 
Los errores ligados a esta explicación son evidentes: La nación es una construcción humana, ya que emana de una determinada comunidad de personas, y no puede considerarse bajo ningún concepto ''eterna''. 
A día de hoy, la idea de soberanía nacional continúa existiendo, aunque gran parte de los que hoy se autodenominan como liberales rechazan tanto el término como la propia nación, al haber abrazo en la mayoría de los casos el proyecto de Aldea Global.

  2.El nacional-catolicismo
Por otro lado tenemos el nacional catolicismo, teoría religioso-política que tuvo una enorme importancia en la España de los siglos XIX y XX, desarrollada por autores de diversas tendencias políticas que iban desde los más conservadores entre los liberales hasta las fuerzas tradicionalistas y carlistas que, recordemos, negaban el sistema liberal en su conjunto (Eran anti-sistemas)

El máximo representante de esta corriente fue Menéndez Pelayo, pudiendo ser resumido el nacional-catolicismo en su archiconocida cita:
>> España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vetones o de los reyes de taifas. A este término vamos caminando más o menos apresuradamente, y ciego será quien no lo vea.<<

Se aprecia claramente la contraposición España-Catolicismo y No España-Paganismo/ Islam. Básicamente, sostenían que España es España mientras sea católica y, por extensión, España nace cuando ésta se hace católica, es decir, con la conversión de Recaredo (587 d.c.), y habrá de morir el día que abandone la fe.
A esta concepción de España basada en el Catolicismo aparecieron unidas ciertas teorías pseudocientíficas como el tubalismo, que sostenía que España fue ''cristianizada'' antes del nacimiento de Cristo por Tubal, nieto de Noé.
También la filosofía política del Hispanismo tiene bastantes conexiones con el nacional-catolicismo: Plantearía la concepción de que los españoles somos compatriotas de todos los pueblos que una vez quedaron englobados dentro del Imperio español de época moderna, al haber sido éstos aculturizados y evangelizados.
La revista Acción española (1931-1937), con Ramiro de Maetzu al frente, recogió las
publicaciones de los principales representantes de este subgrupo dentro del nacional-catolicismo.
Esta corriente, contrapuesta en gran medida a la liberal progresista, fue la base filosófica de gran parte de ‘’las derechas’’ en España durante toda la época contemporánea, incluyendo el Franquismo, régimen que desde un primer momento se definió a si mismo como Católico y que hizo suyas muchas de las premisas de la corriente que estamos analizando. 
El Concilio Vaticano II cambió todo el panorama existente hasta ese momento: La propia Iglesia católica condenaba expresamente al régimen de Franco, por aquel entonces el único régimen político católico que quedaba en todo el Planeta. Este rechazo, lejos de ser una mera anécdota, hundió los cimientos políticos y filosóficos del Franquismo: La institución que era la base de su doctrina, la Iglesia católica, les rechazaba, con lo cual todo el edificio ideológico construido sobre ella cayó detrás.
La otra gran fuerza política de corte católico que quedaba en España, el Carlismo, comenzó una deriva interna que le llevó a hacer del socialismo-autogestionario su nuevo modelo político.
La lenta agonía que este movimiento vivió a lo largo del Régimen, el cambio doctrinal y las crisis internas llevaron a su extinción prácticamente total en los inicios de la Democracia.
La desarticulación de los movimientos políticos católicos se unió a la profundísima crisis sufrida por la propia Iglesia católica que dura hasta hoy, con un claro vaciamiento tanto de los seminarios como de los templos.
Tras todo lo dicho, se entenderá que el nacional-catolicismo, siguiendo la dinámica explicada, haya desaparecido también como doctrina política. Ésto explica en gran medida la ausencia de concepciones nacionales en la derecha española: Desaparecido el nacional-catolicismo, el vacío ideológico no ha sido llenado más que por pensamiento progre. Tal como dijo M. Rajoy, la economía lo es todo.
Aún así, aún muchos recogen ideas y planteamientos directamente de esta corriente tratando de adaptarlos a los nuevos tiempos.

  3. Tesis marxistas y actuales
Es curioso como a pesar de la caída del Socialismo real entre 1989 y 1991, gran parte del aparato históriográfico, filosófico y cultural marxista ha permanecido. Tal es el caso de las teorías sobre la nación en la actualidad: Partiendo de la tesis marxista de que las naciones son ‘’un invento burgués’’, se viene a decir que éstas nacen a partir de las revoluciones liberales del siglo XVIII y XIX de la mano de esta clase social pujante que se hace con el poder. Al ser una doctrina materialista, sostiene también que es partir del Estado como surge la Nación, cuando la realidad es la opuesta: El Estado (Liberal) se basa en la Nación y fundamenta su doctrina en ella.
La demostrada falsedad de los argumentos marxistas no ha llevado a su superación, ni siquiera en ciertos ambientes académicos: He sido testigo de primera mano de como catedráticos defendían que la nación española no nace hasta las Cortes de Cádiz. Si tomásemos por buena esta explicación, habría que creer que antes del siglo XIX ningún habitante de la península ibérica se llamaba así mismo, ni era visto desde el extranjero, como español. Este argumento será analizado con mayor profundidad más adelante.

  4.Los revisionistas
Los llamados revisionistas están conformados por un heterodoxo grupo de autores cuyas impresiones, muy variadas entre sí, comparten como denominador común el rechazo al dogma establecido de corte 'progre' o Posmoderno. 
Lamentablemente, algunos de estos autores patriotas tampoco han logrado dar una definición certera de nación, al menos para mi gusto, si bien hay que reconocerles que han puesto bastante orden en la cuestión. 
Para ejemplificar lo dicho tenemos a Pio Moa que ha definido la nación como Un grupo cultural bastante homogéneo y con estado propio. Como comentaré a continuación, esta definición, si bien es aceptable en un primer momento, no explica en su totalidad el fenómeno.

Un repaso a los errores típicos sobre la concepción de nación
Como hemos podido ver, se ha desarrollado un gran abanico de interpretaciones que han tratado, más que de explicar que era la nación, de legitimar un determinado proyecto político: Los liberales, la soberanía nacional; los nacional-católicos, el integrismo católico en España; los marxistas, sostener que el único rasgo de identidad es el de clase; la historiografía posmoderna, lo innecesario de la nación para facilitar su disolución en entidades mayores (Unión europea, Globalización), etcétera.
 En gran medida la confusión existente en la actualidad proviene de las explicaciones erróneas dadas en el pasado. Así es como llegamos a la situación actual caracterizada por un conjunto de errores extendidos y fuertemente arraigados entre patriotas y no patriotas. A continuación, procederé a enumerar y a desmontar dichos fallos:

1.La nación no nace en un momento concreto
La nación, que es básicamente una identidad común presente en una comunidad
humana, no nace en un momento concreto tal como lo hacen las criaturas vivientes,

sino que surge a través de un proceso acumulativo de estratos culturales e históricos. La evolución puede durar décadas o siglos.
Por tanto, la mera conversión de un rey al catolicismo no crea una nación; no si no hay una base previa y un desarrollo posterior. 
Del mismo modo, la desaparición de una nación, que también puede darse, también requiere de procesos prolongados en el tiempo a no ser que se perpetre un genocidio contra la comunidad de personas que comparten esa identidad común.

2.La nación no es un territorio
Como ya he adelantado, la nación no es una determinada región sino una identidad común. Una cosa es que a una zona se la denomine con el nombre de sus habitantes
(Italia-Italianos, por ejemplo) y otra que haya una identificación entre ambos elementos. Esta aclaración sirve para derribar el argumento de que España no nace
hasta que se conquista Granada porque no se ha ocupado todo el TERRITORIO actual.
La identidad española es anterior a esa conquista y, por ende, la nación también, independientemente de que se haya completado un determinado proyecto de ocupación. De hecho, la existencia de una identidad española consolidada es precisamente lo que motiva la conquista, y no al revés.

Otro ejemplo representativo es el caso judío (Identidad judía primero y Sionismo después) en tanto que eran un pueblo sin tierra y, sin embargo, sostuvieron su identidad a pesar de la Diáspora durante casi 2000 años.
De tomar por ciertas las argumentaciones que identifican nación y territorio, los judíos solo serían nación a partir de la proclamación del Estado de Israel lo cual es absurdo: Primero surge la identidad común, y en este caso el deseo y los proyectos de regreso, y después se produce la ocupación efectiva del territorio. Los ejemplos son numerosos.

3.La nación no es un Estado
Este es el error estrella en España: Identificar Estado y Nación. Ejemplos hay muchísimos: Desde el Cómo puedes estar orgulloso de ser español con toda la corrupción que hay o España nos roba. Errores achacables a unos políticos y a un sistema concreto, se identifican con la nación de manera bastante simplista. Conviene destacar que en este error también caen muchos patriotas españoles, esos del ‘’patriotismo simple’’ que mencionaba arriba, al identificar la defensa de España con la defensa de la Constitución como si nuestra nación hubiese nacido en 1978 a partir de la publicación y aprobación de la Carta Magna.
Para salir de España y tener una visión más general tomemos como ejemplo el caso
alemán es clarificador para este punto y el anterior. Los alemanes completan su unificación en 1871. Como es lógico, primero los patriotas alemanes se dieron cuenta de su identidad común y después emprendieron el camino hacia la unificación territorial y hacia la creación de un Estado común: Pensar que un día de buenas a primeras se pusieron a integrar territorios y a crear un estado propio para, habiendo completado la tarea, darse cuenta de que eran alemanes es como poco ridículo.
En casi la totalidad de los casos viene primero la toma de conciencia de la identidad común y luego la creación de Estados y la unificación de territorios que se consideran propios.
Además, también debemos tener en cuenta partiendo de este principio que la fragmentación política de un territorio no implica necesariamente diferentes naciones: Saliendo otra vez de España, tomemos el ejemplo de la Grecia clásica.
Los griegos se organizaron en ciudades-estado, cada una con su sistema de gobierno, su ejército, incluso sus propias ceremonias religiosas. Sin embargo, todos ellos se consideraban griegos a pesar de la atomización política existente o los enfrentamientos bélicos entre ellos, y se diferenciaban claramente de otros pueblos que los rodeasen ya fuesen bárbaros del norte u orientales del este.

4.Las naciones no nacen con las Revoluciones liberales
Esta idea también está muy extendida y como ya he comentado, se enseña incluso en la Universidad. Varios profesores (contemporaneístas todos) afirmaron tal cosa. Tan solo uno tuvo el acierto de explicarnos claramente la cuestión: Las naciones como elementos de identidad de un pueblo no surgen con las revoluciones liberales, sino que es algo natural y consustancial al ser humano. Lo que se implanta tras la caída del Antiguo Régimen es la soberanía nacional, el estado-nación y el nacionalismo. Aclaremos estos términos:
-Soberanía nacional: Concepción filosófico-política que determina que el poder del soberano proviene de la Nación, no de Dios como en el Antiguo Régimen.
-Estado-nación: Modelo de Estado basado en la soberanía nacional.
-Nacionalismo: Hablando de los siglos XIX y XX, es el movimiento político que defiende la soberanía nacional y la idea de que toda nación debe estar dotada de un Estado propio.
Estos fenómenos políticos de la edad contemporánea no implican que no existiese una idea de identidad común en, por poner un ejemplo, los españoles antes del siglo XIX. Si tu colocas la soberanía sobre la nación quiere decir, como poco, que la nación es anterior a la propia idea de soberanía nacional. 
Por otro lado, todas las fuerzas contrarrevolucionarias europeas (Carlistas, Jacobitas, miguelistas,…) que pretendían volver a los tiempos pre-revolucionarios eran profundamente patriotas: Las guerras contra los liberales vinieron de una concepción totalmente diferente de la vida y de la política, fueron guerras ideológicas motivadas por dos visiones antagónicas sobre como debía organizarse el país.
Por otro lado, los diputados de las Cortes de Cádiz no se reunieron para inventarse la nación o reflexionar sobre qué cosa era España, sino para diseñar un estado liberal. La nación como identidad común, no nace con el liberalismo y ni siquiera los propios liberales sostuvieron tal cosa jamás.
En otras palabras, la Nación es una idea compartida por un grupo humano, con lo cual su origen está en el momento en que esa idea toma forma, no en la proclamación de un estado o en la ocupación de un territorio.

Teoría propia y definición de nación
Hasta ahora me he limitado a exponer las explicaciones más importantes que han existido sobre la Nación y a desmontar ciertos mitos bastante extendidos que perduran en la actualidad, pero todavía no he dicho nada sobre la cuestión clave: ¿Qué cosa es una nación?
Expondré ahora mi definición personal que, a partir de este mismo instante será la base de todos los artículos que desarrollaré sobre el tema posteriormente:
La nación se define como:
>> Idea de pertenencia a un grupo, compartida por una comunidad de personas unidas por una serie de lazos de los que son conscientes y reivindican, apelando al control de manera excluyente de un territorio, tratando de dotarse de estructuras estatales propias y tienen, normalmente, referentes histórico-míticos en los que se legitiman. <<
Esta definición puede explicar, salvo contadas excepciones, todas las naciones europeas incluyendo sus procesos de conformación. No sería en principio aplicable a casos extra-europeos. 
Detrás de estas pocas líneas hay bastante tela que cortar así que expliquemos sucintamente que ideas encierra.
1.Idea de pertenencia a un grupo, 2. compartida por una comunidad de personas 3. unidas por una serie de lazos de los que son conscientes y reivindican, apelando al 4. control de manera excluyente de un territorio, tratando de 5. dotarse de estructuras estatales propias y tienen, normalmente, 6. referentes histórico-míticos en los que se legitiman.

1.Idea de pertenencia a un grupo
Debemos tener claro desde un primer momento que la nación es una idea de pertenencia a un grupo compartida por una comunidad de personas, no es un concepto de tipo material . Parte de un grupo de personas, va ligado a territorios y es fundamento de estructuras políticas (Todo ello de tipo material) pero es una idea común. Para algunos incluso puede definirse como un concepto de unión de tipo espiritual aunque esta opinión puede ser matizable.
En otras palabras, también podría definirse como una construcción cultural, emocional, histórica y espiritual, emanada de un determinado colectivo.

2.Compartida por una comunidad de personas
La idea de nación parte de un conjunto de personas, siendo esta comunidad la base material de la que emana la idea explicada en el Punto 1. En otras palabras, no se puede ser patriota y estar solo. Tu sentimiento debe ser compartido por una comunidad que, aunque con matices individuales, tenga un sentimiento similar e identificable al tuyo.
La nación es, por tanto, una proyección intelectual, cultural, emocional, sentimental e histórica de un determinado grupo humano tal como comentaba antes.
Esa comunidad o grupo resulta absolutamente fundamental ya que sin él, no hay ningún tipo de proyección espiritual o cultural a la que llamar nación.
De estos principios se extiende la condición de que muy difícilmente dos comunidades humanas diferentes formarán parte de una misma nación a pesar de encontrarse dentro de un mismo territorio y estar sujetas a una misma administración:  Normalmente las minorías étnicas forman núcleos independientes o guetos en los que mantienen formas de vida autónomas. Tal es el caso de los gitanos en España (Y en el resto de Europa) que constituyen una auténtica nación dentro de la nación.

3.Unidos por una serie de lazos de los que son conscientes y reivindican
Este punto puede parecer una perogrullada: Toda comunidad está unidad por una serie de lazos, sí. Sin embargo, conviene puntualizarlo ya que han existido pueblos que, aun habiendo compartido bastantes lazos, no han constituido naciones como tal, por ejemplo, los pueblos celtas pre-romanos en Hispania. Éstos compartían una cultura bastante homogénea pero su marco de identidad y de acción era la tribu: Nunca emanó de ellos esa construcción cultural y emocional de la que he hablado anteriormente. Sus lazos comunes fueron establecidos con mayor frecuencia por pueblos coetáneos que convivieron con ellos y que funcionaron como observadores externos (Autores clásicos grecolatinos) o por los arqueólogos de nuestro tiempo, que por ellos mismos.
Ocasionalmente se unieron contra Roma, pero aquellas confederaciones de tribus en
ningún caso deben identificarse como una semilla de lo que posteriormente sería España.
Esta aclaración también sirve para el punto anterior ya que por ejemplo Viriato no fue un héroe español o portugués, sino un héroe tribal, lusitano o como quiera llamarse. A partir de este momento, los lazos que unen a la nación los llamaremos lazos nacionales.

4.Apelan al control de un territorio de manera excluyente
Una nación no es un territorio, pero toda nación concibe un territorio como propio. Y no solo como propio, sino como propio y excluyente: Ningún otro pueblo puede apelar al control de esa zona. He aquí la base de gran parte de los conflictos existentes en la actualidad y a lo largo de la Historia: Dos naciones reivindicando un mismo territorio.
Este principio no es exclusivo de los seres humanos sino que numerosas especies
comparten esa territorialidad, aunque al hablar de casos nacionales, evidentemente, contaría con sus propios principios diferenciadores.
Conviene señalar que la convivencia con otras comunidades en suelo considerado como propio, fenómeno que se ha repetido muchas veces a lo largo de la Historia, no impide que este fenómeno se mantenga, ya que la comunidad minoritaria tradicionalmente ha tendido siempre a considerarse un cuerpo extraño, tal como ha ocurrido con los judíos de todo el continente Europeo. La idea de territorio exclusivamente propio, en conclusión, se sostiene aunque se permita a ciertas comunidades habitar en la región. 

5.Buscan dotarse de estructuras estatales propias
Una nación no es un Estado, pero tienden a la creación de estructuras estatales propias que lo represente y que, en caso de no estar controlado, les sirva para ocupar ese territorio que consideran propio. Puntualizar que cuando hablo de estados en este apartado, no me refiero a estados liberales (Estado-nación del siglo XIX) sino estados en un sentido más amplio del término, cualquier estructura política construida por una nación o que la englobe.

6.Referentes histórico-míticos
Normalmente las naciones, o más bien parte de los pensadores que las articulan intelectualmente, buscan en el pasado la justificación para el presente. Los españoles, por ejemplo, durante la Reconquista buscaron en todo momento legitimarse en el perdido Reino visigodo. En este caso, se trata de una referente histórico.
Sin embargo, en muchos otros casos la historia es sustituida por el mito, normalmente donde no alcanza la memoria o los documentos, naciendo así los referentes míticos. Hay numerosos ejemplos: El rey Arturo para los ingleses, Sigfrido para los alemanes, el rey David para los nacionalistas judíos, … 
También podemos señalar referentes en los que se mezcla la historia y el mito, por ejemplo, la batalla de Covadonga. Sea como fuere, en toda nación existe ese esfuerzo por mirar hacia atrás.
Estos seis principios son los que caracterizan a un pueblo que ha conformado una nación en caso el 100% de los casos. También son los pilares sobre los que sustentaré la explicación en futuros artículos analizando el caso español.

A modo de recapitulación final, recalcar el gran número de errores estructurales existentes y heredados que existen al tratar de elaborar una doctrina con la nación española como base. Espero que este humilde texto sirva para ir superando tales concepciones y para ir poniendo cierto orden en esta cuestión. La definición dada pretende ser de consenso entre todos los patriotas y, por tanto, está abierta a críticas y rectificaciones que nos permitan pulir la explicación aquí aportada.
En los próximos artículos comenzaré a aplicar este planteamiento al caso español tratando de responder a la pregunta de cómo surge España como nación
¡Un saludo a todos! 

Este artículo ha sido integrado, revisado y ampliado en el libro Una nación llamada España. ¿Quiéres hacerte con él?

Nacimiento de España como Nación: 
1. Las tribus pre-romanas 
2. La Romanización de Hispania 
3. La España visigoda 
4. La Reconquista 

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